Gloria de La Fuente: “La desinformación llegó para quedarse”

Con el cierre de la contienda electoral, la presidenta del Consejo Para La Transparencia hizo un balance de la cruda campaña y las lecciones que deja al país, para mejorar legislaciones y enfrentar de mejor manera, los ciclos que vienen.

- Publicidad -

Terminó una larga, pero sobre todo tensa campaña presidencial, que como nunca estuvo marcada por las “fake news” y las redes sociales, como instrumento de proselitismo e influencia en el discurso público. Para muchos, es fue una de las contiendas “más sucias” de las que se tenga registro en más de 30 años. Sobre este tema y los desafíos que deja este proceso, en www.alertaley.cl conversamos con la presidenta del Consejo Para La Transparencia (CPLT), Gloria de La Fuente: “Nosotros hemos visto con cierta preocupación el tema. La semana pasada me reuní con un grupo de instituciones que hacen fact cheking, desde universidades hasta sociedad civil, y hemos planteado el tema, lo advertimos en una columna y en distintos lugares, de que hay un dilema con la desinformación que es muy importante. Hemos hecho campaña desde el Consejo que se llama “descomparte”, que en la práctica nos sirve para llamar a la población a generar un doble clic sobre la información que recibe y comparte”.

-¿Qué lecciones deja esta campaña presidencial?

-Tiene que ver con los temas de desinformación propiamente tal, nosotros desde hace un tiempo -no solamente relacionado a la campaña, sino que en general a los fenómenos que vemos con el Covid y los procesos electorales en otros países- que el tema de la desinformación llegó para quedarse. La contaminación informativa, las llamadas fake news, eso está instalado. Nosotros ya instalamos el año pasado con académicos, gente de la sociedad civil, los que hacen fast checking, una mesa de trabajo en el CPLT contra la desinformación. Las fake news se propagan muy rápido, porque efectivamente la ciudadanía tiende a creer y comparte mucho la información.

-En ese sentido, ¿los medios y los periodistas estuvieron al debe en esta campaña para contrarrestar las noticias falsas en foros, debates y declaraciones?

-Yo creo que ahí, efectivamente, hay un dilema o una tarea para el periodismo. Pasan dos cosas. Primero, lideres de opinión de distinto color político tienden a ser actores que replican muchas veces noticias falsas, y lo que hacen la mayoría de los medios de comunicación, en vez de hacer el doble clic respecto de lo qué el sector político diga, tienden a amplificar aquello. Lo segundo es el chequeo. Pese a que en Chile hay muchos medios muy rigurosos, muy serios, el chequeo de la información, de las fuentes es clave, porque estamos frente a un fenómeno que tiende a multiplicarse de manera muy acelerada. Creo que esto es una tarea pendiente o un desafío para los medios de comunicación en esta lógica de la desconfianza general instalada.

-¿Qué pasa con el permitir instalar temas falsos o que siembran duda como sucedió con la polémica de los test de drogas? ¿Cómo se maneja eso? El terreno en ese plano es bien ambiguo…

-Hay un trabajo importante editorial que hacer. Te pongo otro ejemplo, a propósito de la Convención Constitucional ha habido una cierta propensión a presentar lo que hace mal, de manera inadecuada o cuestionable más que entender el trasfondo de lo que está detrás, entonces hay una necesidad importante también de tener que informar de manera adecuada qué es lo que está haciendo, cómo y por qué se instalan ciertas temáticas, en vez de amplificar aquellas voces que son minoritarias y que tienen que ver con la mirada de las mayorías, hay que recogerlas, pero no amplificarlas. La Universidad Católica de Valparaíso levantó hace unos meses un informe en base a información que se fue recopilando sobre qué es lo que los medios publicaban o qué es lo que ciertos actores señalaban en redes sociales sobre la CC y concluyó que había un discurso de odio, que se levantaba desde ciertos actores con capacidad de multiplicar los mensajes y también que había una cierta odiosidad importante. Entonces, ojo que la caja de resonancia es importante respecto a cómo se abordan ciertas temáticas y creo que es delicado el punto, porque obviamente esto está como en el campo de la libertad de expresión.

-Precisamente, ¿dónde está el punto de equilibrio entre ser caja de resonancia y la libertad editorial y de expresión de los medios?

-Por eso creo que el rol de la ciudadanía y de los fact checkers en general es bien importante, porque esto es un fenómeno bien complejo y cuando se ha intentado regular, justamente las alertas se levantan. Hubo una discusión interesante en la Convención sobre esto, a propósito de limitar o sancionar ciertos discursos. Uno tiene que, ante todo, entender que la libertad de expresión, la libertad de prensa es un principio básico y fundamental de la democracia, por lo tanto, no se puede vulnerar y, cortar la libertad de expresión es limitar el debate democrático. Por eso los fact checkers y la ciudadanía toman un rol fundamental, porque regular implica el peligro potencial de cortar la libertad de expresión, entonces lo que debiera terminar pasando es que exista una ciudadanía mucho más responsable con aquello que consume y aquello que replica; que existan efectivamente cuentas de chequeo entre los propios medios de comunicación; tener también la posibilidad que la ciudadanía pueda castigar a esos lideres de opinión cuando hacen utilización de este tipo de discurso de odio y noticias falsas. Hay países que la incitación al odio es una cosa que sí se sanciona y sí se castiga, los alemanes tienen mucha experiencia en eso a propósito de la experiencia del nazismo, efectivamente hay ciertos discursos que en la sociedad generalmente no están permitidos y eso se sanciona.

-Pero cuando aquí se ha planteado la idea de una ley que prohíba la incitación al odio, se ha replicado que eso es censura…

-Tiendo a pensar que aquí hay una discusión que es anterior, en el fondo es conceptualizar de manera adecuada qué es lo que vamos a entender por incitación al odio y aquello que tiene que ver más bien con expresiones que no necesariamente compartimos. Ahí hay una tarea que hacer que no está tipificada de manera clara, tendemos a hacer de todo lo mismo, entonces primero tengamos una discusión en serio. Hay una discusión que hacer desde el punto de vista de los medios, sobre todo de la pluralidad, la existencia de las múltiples voces y miradas, el chequeo de las fuentes y evitar ese sensacionalismo por sobre la objetividad de la noticia. Luego, la educación de la ciudadanía es fundamental, si uno no tiene una ciudadanía entrenada en identificar este tipo de fenómenos, que se haga cargo, que sea reflexiva respecto a estos temas, esto genera un problema y ahí es donde tenemos la necesidad de tener que volcarnos, ya que más del 70% de las personas te dicen que se informan por medios digitales, que existen más de 15 millones de conexiones a internet en Chile.  Estamos frente a un fenómeno muy importante, muy relevante que tenemos que buscar la manera, antes que regular, hay que educar a la población sobre la convivencia y el debate democrático de manera saludable.

-Siguiendo con esta campaña. ¿La ley que prohíbe la publicación de encuestas en los medios de comunicación quince días antes de una elección ha sido carne de cultivo para la difusión de las noticias falsas? ¿Es una norma que envejeció mal?

-Es una ley que envejeció mal, porque el fenómeno ha superado por mucho aquello que en el fondo se estaba tratando de regular. No existe una norma adecuada para poder regular en la practica la difusión de encuestas de opinión, entonces circulan muchas en redes sociales. Tampoco es tan claro que se produzca ese fenómeno que es subirse al carro de la victoria, que las encuestas de opinión de verdad -sobre todo cuando son muchas- puedan incidir efectivamente en ese comportamiento electoral. Dicho lo anterior, yo creo que el problema es otro, han proliferado una cantidad enorme de encuestadoras, que el problema que tenemos básicamente son los códigos de ética y los estándares mínimos sobre los cuales tienen que funcionar. La ley no va en la línea correcta, porque en el fondo establecer una especie de mordaza en la proliferación, probablemente -y lo hemos visto- no va a generar ningún resultado, lo peor que pasa es que no sabemos la procedencia de esas encuestas. La posición del Consejo ahí, es que nosotros debiéramos avanzar de manera sustantiva a exigirles a las empresas de este rubro mínimos de transparencia activa, así como hoy existe con las empresas públicas un catalogo especifico de cosas que tienen que publicar, hay generar un catálogo mínimo de cuestiones que publicar en las encuestas, que tienen que ver con la ficha técnica, el chequeo que hace, la metodología utilizada.

-Salvando el plebiscito de salida, después de esta segunda vuelta entramos en un período de receso de elecciones. ¿Es este el momento para empezar a revisar y tomar medidas, establecer regulaciones, para controlar la fake news, la desinformación y enfrentar mejor el siguiente período electoral?

-Absolutamente. De hecho, nosotros nos juntamos esta semana con el Servicio Electoral, con dos consejeros y parte del equipo técnico justamente para avanzar con una agenda en esta línea. En Chile se han hecho, probablemente, las reformas electorales más intensas que ha tenido el país en los últimos 10 años: financiamiento de la política, las campañas electorales, reforma de los partidos políticos y su financiamiento público, el cambio del sistema electoral, en obligación en materia de transparencia, hay un montón de regulaciones, pero el aprendizaje en la implementación nos ha enseñado que hay cosas que hay que corregir.

Aquellas que tienen que ver con la publicidad de los temas electorales, nosotros le hicimos llegar un oficio al Servel en esta línea como buenas prácticas, lo que se puede implementar. Respecto a los gastos de campaña, una cosa importante que hablamos con el Servel es que no existe una regulación, porque por ejemplo, que se paga hoy en día a las plataformas para poder poner publicidad -Facebook, Instagram y otro tipo de plataforma- y debiera existir una regulación de los precios, como ocurrió con las radios. Probablemente, además, mejorar las capacidades del Servel para poder monitorear, hacer fiscalizaciones aleatorias a ciertas campañas.  

Hay varias cosas que uno puede establecer, desde el punto de vista de los aprendizajes, para mejorar el proceso electoral. Va a ser necesario y va a ser importante poder plantearse estos desafíos.

-¿El CPLT podría cumplir un rol más activo en este tema?

-Lo que pasa es que ahí están las competencias del Servicio Electoral, que es un órgano autónomo constitucional y ahí como que no hay mucho que hacer. Más bien nosotros podemos generar -y a mí me parece que en el Estado esa es la dimensión correcta- trabajar como un ecosistema. Más que entregarles más competencias al Consejo, podemos complementar las propias con alianzas del trabajo con otras instituciones, yo creo que eso es clave y súper saludable para nuestro sistema democrático.

-Gabriel Boric y José Antonio Kast firmaron con el CPLT un compromiso en temas de transparencia y regulación. ¿Cómo se hace para que ese tipo de acuerdos no sean letra muerta y se plasme en hechos?

-La experiencia nos indica que nosotros podemos recibir muy buena voluntad discursivamente de las autoridades, pero en la práctica a la hora de tener que avanzar en esta materia, no lográbamos avanzar. Llevamos tres años discutiendo apenas una readecuación a la Ley de Transparencia que establece algunas cosas que son importantes y que son básicas para poder desarrollar un poco más las competencias en esta materia, y no ha sido posible. El proyecto de ley todavía no logra, después de tres años, aprobarse. Entonces, ¿qué es lo que nosotros hemos conseguido como Consejo hacer?, uno, un trabajo con la Convención Constitucional para integrar en la discusión los temas de transparencia y el reconocimiento constitucional al acceso a la información y el principio de publicidad.

Obviamente había que comprometer a los candidatos a esta suerte de compromiso que sea efectivamente exigible sobre los temas de transparencia. Para marzo estamos preparando varias propuestas que le haremos llegar de todas maneras al nuevo Presidente de la República, pero también al Parlamento. La verdad, tenemos que salir de la cosa discursiva y hacer realidad el compromiso con la transparencia y el acceso a la información pública. Iría incluso más allá, esto es un compromiso con la integridad en lo público, con el comportamiento ético, con evitar los conflictos de interés.

Te hago un pequeño adelanto de cosas que nosotros hemos ido hablando: una reforma o una actualización de la norma de Lobby y aquellas cosas que tienen que ver con los mecanismos de sanción frente a delitos de corrupción. Hay que ir un paso más allá de la tipificación y las sanciones sobre delitos de corrupción. Debiéramos hacer una ampliación de las competencias en materia de acceso a la información pública. No puede ser que sea juez y parte aquellos que tienen que aplicar una norma de transparencia, que es lo que nos pasa con el Congreso. Hay una serie de cosas que hacer en materia de transparencia e integridad en lo público, que tiene que fortalecerse. Se hace difícil, sin este pilar, recuperar la confianza de la ciudadanía en la actividad publica y política.

Últimas Noticias

- Advertisement -

Diputado Carlos Bianchi (IND) presenta proyecto de ley que protege a los trabajadores de la automatización laboral

El diputado independiente y miembro de la Comisión de Hacienda, Carlos Bianchi, presentó un proyecto de ley...

Bancada de diputados y diputadas PS entrega propuesta legislativa sobre seguridad ciudadana y llama a las fuerzas políticas a alcanzar un acuerdo nacional

La Bancada de Diputados y Diputadas del Partido Socialista hizo un llamado a todas las fuerzas políticas...

Debes saberlo

- Advertisement -

Te podría interesarRELACIONADO
Está pasando ahora