Senador Bianchi busca acelerar respuestas de entidades públicas mediante el proyecto denominado “Día del Loly”

Durante la jornada de este martes 18 de junio, el senador (IND) Karim Bianchi, presentó el proyecto de ley denominado “Día del Loly”,...

Código del Trabajo y comisiones investigadoras: inicia intensa semana legislativa en la Cámara

Durante esta semana en el Congreso Nacional se discutirán dieciséis temas que se encuentran en tabla en la Cámara de Diputadas y Diputados, entre...

Cámara Baja y su homenaje a la destacada trayectoria en el fútbol del DT Manuel Pellegrini

Durante la jornada de este miércoles 5 de junio, la Cámara de Diputadas y Diputados le rindió un homenaje a la destacada trayectoria...

Rompimiento de relaciones y trabas legislativas: las consecuencias en el Congreso tras anuncio de proyecto de aborto en Cuenta Pública 2024

Polémica causó el anuncio del Presidente de la República, Gabriel Boric, en el marco de la Cuenta Pública 2024 sobre el proyecto de...
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Un día como hoy

Se publicó la Ley N° 20.845 sobre inclusión escolar que regula la admisión de los y las estudiantes, elimina el financiamiento compartido y prohíbe el lucro en establecimientos educacionales que reciben aportes del Estado

La presente ley introduce una serie de modificaciones tendientes a establecer un sistema basado en la gratuidad y la inclusión en los procesos de admisión, fin al financiamiento compartido y prohibición al lucro en los establecimientos educacionales

Siete proyectos de ley para un mismo fin: Se refunde iniciativa que busca prohibir el uso de teléfonos en los colegios

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El tajante análisis de Carlos Correa post plebiscito: «Desde el ´que se jodan´ teníamos un punto de ventaja enorme»

En diálogo con La Segunda, el director de la consultora Qualiz, Carlos Correa, se refirió al intenso trabajo del comando que terminó con un resultado favorable y reveló cómo se gestó su nombramiento como encargado de la gestión de medios de «Chile En Contra». Semanas antes de formar parte del comando, Carlos Correa sostuvo que "veo una escasez de relato en el En Contra". Pese a esto, fue reclutado por el comando vencedor del pasado domingo, algo que Correa no se esperaba. "Yo no tenía idea de que me iban a pedir ayuda del En Contra cuando di esa entrevista", detalló. Sobre la clave que inclinó la balanza para el «En Contra», Carlos Correa le atribuye gran peso a la polémica frase utilizada en la franja televisiva del «A Favor». "La última semana fue dura, difícil, pero mi sensación es que desde que ellos (A Favor) introdujeron el concepto ´que se jodan´ teníamos un punto de ventaja enorme, no solo numérico, sino que moral", sostuvo. "Intentar decir ´que se jodan´ y que esto es un plebiscito del Gobierno, era deshonesto y fue importante en el resultado", agregó Correa. El error de la derecha y la satisfacción del Gobierno En la misma línea, el ex subdirector de la Secretaria de Comunicaciones (Secom) durante la segunda administración de Michelle Bachelet expuso su análisis de la votación y se refirió directamente a la figura de José Antonio Kast. "El electorado vio que estábamos frente a un texto muy complejo. Ese fue el error de Kast: si la gente tuvo un rechazo claro a un texto que era de extrema izquierda, ¿por qué iba a apoyar uno de derecha? Era una apuesta muy arriesgada e inocente de Kast y que por desgracia Chile Vamos siguió", puntualizó. Respecto al resultado, Correa fue tajante al sostener que "fue un rechazo a un texto malo y cargado ideológicamente. Los responsables políticos son Chile Vamos y Republicanos". En la misma línea, el director de Qualiz sostuvo que el resultado final "no implica un triunfo electoral ni mucho menos". "Desde el Gobierno y la centro izquierda, la satisfacción es que el pueblo de Chile le puso freno a una derecha desbocada", cerró Correa.

El último mes: del espejismo del consenso a la consolidación de una Constitución de derecha   

Octubre fue el último mes de trabajo del Consejo y la etapa donde se consolidó un texto constitucional partisano, sectario, populista y conservador. La propuesta es más un programa de gobierno de la derecha que un pacto jurídico y social que establezca reglas del juego sólidas de convivencia nacional para las siguientes décadas. El 4 de octubre el pleno terminó de votar normas e indicaciones y despachó su primera propuesta completa de nueva Constitución a la Comisión Experta. Esa instancia comenzó su trabajo de revisión al día siguiente. Fueron cinco días de reuniones, subcomisiones e incluso una última mesa de negociación. Una fase del proceso donde se habían centrado, dentro y fuera del Consejo, altas expectativas de un posible consenso que morigerara sustancialmente el borrador del Consejo, a la luz de dos elementos: los acuerdos transversales que se lograron en la Comisión Experta para elaborar el anteproyecto, y el empate de la correlación de fuerzas políticas entre sus 24 miembros que obligaba al diálogo y el entendimiento. Pero eso no sucedió. Solo hubo pequeños ajustes y modificaciones, ya que nunca hubo un espacio real para hacer cambios de fondo en las normas políticas y las valóricas que definen el tenor y modelo conservador e identitario que se plasma en el texto constitucional. EL ESPEJISMO Así, la Comisión Experta aprobó eliminar la liberación de pago de contribuciones; la expulsión inmediata de extranjeros; la objeción de conciencia institucional y personal; la mención a la justicia militar y la causal de “grave amenaza terrorista” para declarar el Estado de Sitio. Se repuso, además, la paridad transitoria de salida. Pero no hubo ningún ajuste en la consagración del derecho a la vida de quien está por nacer; tampoco las restricciones al derecho a huelga; los criterios y normas sobre derecho a la educación, salud y pensiones; ni la eximición penal a las policías por el “uso racional” de la fuerza o la conmutación de penas para reos terminales que favorecerá, principalmente, a los condenados por violaciones a los derechos humanos recluidos de Punta Peuco. Tampoco se tocó la reducción de la Cámara de Diputados y el redistritaje, criticado por ser pensado a la medida de la derecha para fortalecer mayorías parlamentarias, como una réplica tácita del sistema binominal. Tal como lo dijo esos días el jefe de la bancada republicana, Luis silva. Se declaró “más que satisfecho”, porque “no se tocó el corazón” de la propuesta, quedó “intacta”. El viernes 13 los expertos terminaron su tarea, y despacharon sus observaciones al pleno. Con 14 votos justos, se aprobó regresar al artículo 1° del texto (el pleno lo había dejado en el segundo) el concepto de Estado Social...

La paradoja constitucional

Terminó este proceso constitucional tal como lo hizo el primero: con un texto identitario, producto de una mayoría circunstancial que plasmó solo una mirada de país, de sociedad, de moral y de política. La evidencia de la votación final en el pleno, solo con los votos a favor de Republicanos y de Chile Vamos, muestra que al país se le ofrece una propuesta de Constitución que es fruto del ideal de sociedad de solo un sector, y no esa casa de todos de la que tanto se ha hablado. Este segundo proceso constitucional se impulsó por el fracaso del primero, pero ninguno de los errores cometidos en esa ocasión se tomaron como un aprendizaje. No porque ahora la mayoría circunstancial sea de derecha es más válida que la que lideró la Convención Constitucional. De la misma manera que aquel sector es responsable por el desenlace triste de una mayoría abrumadora en contra, la derecha será la principal responsable del fracaso de esta segunda y última oportunidad. Tiene en este caso un agravante: no se quiso aprender la lección y solo se optó por usar al Consejo Constitucional como un laboratorio de ideas, que son una mezcolanza de conservadurismo y populismo de derecha, con miras a la próxima elección presidencial. Si en el primer proceso la tónica era un ritmo refundacional, con un texto donde se recogían todas las demandas que estuvieron en ese octubre del 2019, sin partidos políticos y con la Lista del Pueblo como niño símbolo del nuevo país que se soñaba; este tiene un olor conservador, a democracia restringida, con acápites que incluso la comisión Ortuzar no se atrevió a poner. Algunas de sus ideas vienen del sueño republicano para el país. Todo el armatoste de control que se diseñó para esta fue insuficiente ante la arremetida republicana en las urnas. Y la única explicación razonable de ello es el enojo de la gente con el gobierno, y sin duda un exceso de octubrismo, reflejado en las estridencias de la Convención. Había sido mucho más prudente guardar el proceso constitucional para cuando las cosas en el Ejecutivo hubiesen estado más calmadas. Es cierto que la derecha tiene armado un relato fácil y directo para defender su texto durante la campaña para el plebiscito de salida del 17 de diciembre. Hablan de la Constitución de la libertad, de la seguridad, de la que reduce la cantidad de políticos, que ayuda a la economía y el progreso. Un relato efectivo, pero que crea muchas falsas expectativas. Bajo esa lógica un triunfo del A Favor es peligroso. Uno de los principales problemas que tiene el texto es que elevó a rango constitucional una serie de temas que corresponden a materias de ley o reglamentos, temas que son más propios de un programa de gobierno que de un pacto social que debe trascender por varias décadas. Eximir del pago de contribuciones a la...
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