En ascuas. Así están en la Convención las conversaciones, negociaciones y definiciones sobre quienes sucederán a Elisa Loncon y Jaime Bassa. Todo quedó en compás de espera la última semana, porque la elección de este domingo es fundamental para decidir los nombres de la nueva mesa directiva de la CC. No es lo mismo un presidente y vicepresidente para un gobierno de Gabriel Boric que una dupla para lidiar con una posible administración de José Antonio Kast.
El 4 de enero se termina el mandato de Loncon, Bassa y las actuales siete vicepresidencias adjuntas, mesa ampliada que debe ser renovada por completo, ya que, por reglamento, ninguno puede volver a ocupar un puesto en la testera. La dupla principal se elige por sistema papal, elecciones separadas y sucesivas hasta que se alcance el umbral mínimo de 78 votos. Los restantes se definen vía patrocinios de firmas de los propios convencionales.
Más allá del tecnicismo, esta definición no es menor. Esa mesa será la encargada de conducir la parte crucial del proceso, las rondas de debates y votaciones en los plenos que parten en febrero, donde se juega la estructura y contenido de la nueva Constitución, su “seriedad” para hacer el trabajo y credibilidad ante la ciudadanía con miras al plebiscito de salida. Todo con un cronograma muy ajustado de tiempo, con plazos que dejan poco margen al error. Como dicen en el seno de la propia Convención: “Esa es la mesa que debe terminar la pega”.
No solo eso, deberá sortear el cambio de Gobierno, uno que según la ley no puede pronunciarse sobre los temas propios de la CC, pero sí debe prestar apoyo técnico, administrativo y financiero durante su funcionamiento, eso es hasta el 4 de julio de 2022. Eso es en el papel, porque en la práctica la Convención puede tener un gran aliado en palacio o alguien que le ponga cuesta arriba el tramo que le resta transitar. De hecho, como se ha visto estos meses La Moneda de Sebastián Piñera ha tenido una evidente desafección con la Convención, limitándose a lo justo y necesario, junto con protagonizar varios roces y gallitos públicos.
Desde marzo estará Boric o Kast. Uno, el primero, protagonista del acuerdo del 15 de noviembre que permitió el tránsito por toda esta ruta constituyente, un defensor del proceso, y el otro, el segundo, un reconocido detractor del cambio a una nueva Constitución, que líder de la opción del Rechazo en el plebiscito del 25 de octubre y del grupo de convencionales de derecha más duros, que permanentemente ponen en tela de juicio el trabajo de la CC. Por eso, no deja de ser menor el resultado del balotaje.
“Si sale Kast, la mesa debe estar en manos de alguien que defienda la Convención, ese será un liderazgo clave, será una vocería fundamental”, precisó en reserva una convencional. Si ya estos seis meses le ha sido complejo a la CC sortear las campañas de desinformación y de fake news sobre todo en las redes sociales, hay temor que, con un gobierno del abanderado del pacto social cristiano que no comulga con este proceso, el escenario sea más adverso aún y que eso incida en la legitimidad de la CC.
Antes y después de la primera vuelta del 21 de noviembre, ya habían empezado las primeras conversaciones políticas al interior de los colectivos y entre estos. Desde la Convención explicaron que en esos días había un clima de entusiasmo, junto con una clara intención de llega a acuerdos para zanjar pronto el tema de la mesa.
En ese mismo tiempo ya han desfilado en los medios de comunicación una seguidilla de posibles nombres para presidente y vicepresidente de la CC: Patricia Politzer (INN), Amaya Alves (FA), Natividad Llanquileo (escaños reservados), Cristián Viera (FA), Rosa Catrileo (escaños reservados), Bárbara Sepúlveda (PC), Fernando Atria (FA), Ramona Reyes (Colectivo Socialista), Cristina Dorador (Movimientos Sociales), Cristián Monckeber (RN), Eric Chinga (escaños reservados), Daniel Bravo (Pueblo Constituyente), Agustín Squella (Colectivo del Apruebo), Alfredo Moreno (UDI) y Patricio Fernández (Colectivo Socialista).
Pero tanto las conversaciones como la definición de nombres quedaron completamente congeladas la última semana, todo a la espera del resultado de la segunda vuelta, porque hay consenso interno que para la CC “hay un escenario con Boric y otro distinto con Kast”.
A pesar de las opciones que han circulado, también se instaló un criterio de reserva con los posibles nombres que finalmente integrarán la fórmula, porque se sabe que cuando salen publicados con anticipación habitualmente se caen, “se queman” y los acuerdos se entrampan por los trascendidos, sin olvidar que tres semanas son una eternidad para algunas definiciones políticas delicadas como esta. Todo puede cambiar a última hora en el marco de las negociaciones.
La receta ideal
Hasta ahora en la mayoría de los colectivos de la Convención se considera que la dupla central de la mesa directiva debe tener un “perfil político nítido”, ser ejecutiva, con “capacidad de negociar”, que genere “diálogo y consensos”. Si Loncon y Bassa -con un liderazgo complementario en sus estilos- fueron la dupla de la instalación de la Convención, de guiar la conformación de su estructura y ponerla a caminar en tierra derecha, ésta claramente debe ser la que la lleve a buen puerto.
Se da por descontado que debe ser paritaria, pero eso -explicaron- no obliga a que sea hombre-mujer, sino que puede incluso barajarse la formula de dos mujeres a la cabeza de la mesa directiva. También, hay quienes consideran que no es un pie forzado que en la presidencia o vicepresidencia deba estar sí o sí un representante de escaños reservados, porque éstos tienen asegurada su representatividad en la mesa con dos cupos de las siete vicepresidencias adjuntas.
El tema de los equilibrios políticos no es menor, explicaron algunos convencionales, pero tampoco es el factor más relevante para llegar a un acuerdo. Lo clave, el rasgo fundamental hoy es que esa fórmula paritaria tenga “un excelente manejo y conducción política”.
Eso, dado que el clima político del país cambió desde ese 4 de julio cuando la CC se instaló e internamente entre los colectivos, se considera que en la nueva dupla debe primar más “el realismo al voluntarismo romántico” que imperó en ciertos grupos al comienzo, para asegurar el diálogo y, por ende, que se logre elaborar una nueva Constitución equilibrada, que responda a las demandas ciudadanas y sea respaldada en el plebiscito de salida.
Sobre la derecha, se da por descontado que sí o sí tendrá, igual que ahora, al menos un cupo en la mesa ampliada debido al sistema de patrocinios. El punto es que, en estos casi seis meses, ésta separó aguas en la Convención. Por un lado, quedó la UDI con Republicanos (organizados en tres colectivos) que por sí solos pueden asegurar una vicepresidencia adjunta, y, por el otro, están los Independientes, RN y Evopoli, que pasan a ser un factor relevante para asegurar mayorías amplias a la hora de las votaciones de los dos cargos con sistema papal.
Efectivamente, en la hoy oposición se descarta que alguien de derecha sea parte de la dupla conductora de la Convención, incluso si gana Kast, porque al no ser mayoría, difícilmente puede garantizarse la conducción del organismo. Sin embargo, hasta antes del compás de espera de esta semana, sí se habían realizado conversaciones con el colectivo “Independientes-RN-Evopoli”, desde donde han dado señales de disposición a apoyar una fórmula de presidente y vicepresidente que considere un juego de nombres entre el Frente Amplio, el Colectivo Socialista, Independientes No Neutrales y el Colectivo del Apruebo.
Este apoyo podría, incluso, abrir el espacio para que ese grupo puntual tenga una vicepresidencia adjunta, distinta a la del ala dura, una opción que no es descartada. No se trata de un diálogo coyuntural, sino que responde a una permanente conversación con sectores de centro izquierda y el Frente Amplio de los últimos meses, lo que ha allanado hoy las opciones de un entendimiento para este tema.
Monckeberg dio una señal clara en este sentido: “No hay decisión de apoyar a tal o cual candidato todavía. Que no extrañe que pueda ser de otro color político si llegamos a un acuerdo en la medida en que den espacio y tranquilidad a todos y que respeten las normas”, dijo a Emol durante esta semana.
De ser así, las opciones que un nombre del mundo PC, Pueblo Constituyente y Movimientos Sociales sea parte de la dupla conductora, quedan descartadas. En la Convención agregan que por sí solos no tienen la fuerza para instalar un presidente o vicepresidente, que la única opción es negociando con el FA, el CS e INN, para llegar al umbral de 78 votos, sino les pasará lo mismo que con el intento que hicieron con Isabel Godoy (escaño reservado) y Rodrigo Rojas Vade (LDP) en julio.
A partir del lunes 22 de noviembre, con el resultado de la segunda vuelta sobre la mesa, comienza la temporada full de conversaciones y negociaciones en profundidad. Todo puede pasar en las próximas tres semanas, incluso tratar de votar el tema antes del 4, para que la nueva dupla y las vicepresidencias adjuntas tengan algunos días para tomarle el pulso a la tarea que se les viene encima.





