A medida que eran nombrados, uno a uno los constituyentes, se iban parando como gesto de aceptación. Algunos en silencio, otros con aplausos, una que otra pifia, más de uno con el puño en alto o tapándose un ojo en honor de las víctimas oculares de la revuelta de octubre, mientras que varios llegaron atrasados debido a que se encontraban negociando con los manifestantes y Carabineros para bajar los niveles de tensión, que llevaron al retraso y suspensión de la ceremonia durante la mañana.
Al concluir la lista, Valladares chequeó que los 155 constituyentes fueran nombrados. Luego les pidió ponerse de pie: “Tras haberse aprobado en el plebiscito nacional del 25 de octubre del 2020 que la nueva Carta Fundamental debe ser redactada por una Convención Constitucional (…) ¿aceptan asumir y ejercer el cargo de convencional constituyente para redactar y aprobar un texto para una nueva Constitución?”.
Al unísono, los 155 convencionales dijeron fuerte y claro “sí”. Abrazos y aplausos entre muchos de los constituyentes.
“Esto tiene que ser una fiesta de la democracia”, precisó Valladares al momento de llamar a la elección del presidente de la Convención. “Esto es un momento serio, no nos podemos equivocar en lo que hacemos”, agregó la relatora antes de explicar el procedimiento de votación.
Valladares actuó como ministra de fe de la elección de presidente. Explicó que zanjado eso, ella procederá a retirarse, ya que ahí concluye la tarea que se le encomendó: “Se los agradezco mucho”. Fue ovacionada de pie por los 155 convencionales, porque la templanza y criterio que mostró durante la mañana para manejar los momentos más tensos fue reconocida transversalmente.





