“La Comisión de Reglamento, la columna vertebral de lo que está ocurriendo hoy día en la Convención, ha avanzado positivamente en las últimas semanas y no solamente por ya tener un borrador, sino por el contenido”, destacó el abogado constitucionalista, Tomás Jordán, quien repasó junto a www.alertaley.cl los aspectos centrales de lo que ya se vislumbra como las líneas gruesas de la norma reglamentaria que tendrá la Convención Constitucional, un proceso que está en sus últimas etapas y al que han estado abocados al 100% las comisiones provisorias esta semana.
Jordan -quien además es académico, cientista político e integrante del “Observatorio Nueva Constitución”- ha seguido desde el minuto uno la ruta constituyente y su primera conclusión del trabajo de la Comisión de Reglamento es que “han logrado equilibrar las reglas -que en algún momento fueron cuestionadas y estaban en la Constitución vigente- con la debida autonomía que una Convención de estas características tiene que tener. Ese es un elemento muy clave, el cómo la propuesta de reglamento permite ser respetuosa del proceso político que se viene dando desde octubre del 2019, con la propia dinámica de un órgano muy plural, muy distinto en su conformación y en su forma de funcionamiento a lo que es el Congreso”. Sobre la estructura que tendrá el debate de fondo, las comisiones temáticas permanentes que se han aprobado hasta ahora, el abogado destacó que “la propuesta describe el momento político y social que estamos viviendo”.
-¿Cree que la mesa de la Convención ha jugado un rol importante en instalar un cronograma para el reglamento, que el 10 de septiembre sea despachado, y que no se eternice el tema?
Sí, pero hay una cuestión que es más relevante que el cronograma y es que la Convención se logra ordenar, fijar un itinerario justo cuando la mesa se abre. La distribución del poder dentro de la Convención, a través de la ampliación de la mesa, permitió descomprimir las distintas visiones internas de la Convención, permitió que tuvieran representación en la directiva. Si eso uno lo ve en términos cronológicos, coincide ese derrotero con el trabajo más desarrollado de todas las comisiones y en especial, la de reglamento. La conformación de las 8 comisiones temáticas, más la ampliación de la mesa son hechos claves en cómo la Convención logra encontrar un ajuste que le permite avanzar.
-¿El hecho que la derecha no tenga poder de veto debilitó la posibilidad de cambiar el quórum de los 2/3 o siempre fueron mayoría las fuerzas que, aunque no les guste, tenían decidido ratificarlo?
Ambas cosas. Como sabemos, los 2/3 estaba diseñado -porque así fue en la historia de los últimos 30 años- para que en general el sector conservador, la derecha pudiese ejercer el veto, siempre estuvo pensado así. Lo que pasa es que cuando eso no se produce se da una encrucijada nueva. Uno, al no tener la derecha el poder de veto -y nadie la tiene- no se justifica volver a discutir un tema que no tiene la razón de ser. Segundo, el Frente Amplio toma un rol de eje conductor desde el primer momento, eso los hace asumir una responsabilidad y la forma de ser conductor es ir asumiendo las reglas del juego. Es la única manera de articular la Convención Constitucional, porque el desarmar las reglas era más riesgoso que mantenerlas.
-Insistir en la posibilidad de rebajarlo a 4/7 o 3/5 por parte del, PC y la LDP. ¿Hay sustento constitucional para eso o solo responde a una agenda política?
Hay un criterio político. Los 2/3 no es una regla excéntrica para materia constitucional, pero sí tiene una connotación. Mientras más bajo el quórum, vas excluyendo a actores del acuerdo. Mantener los 2/3 significa que más grupos políticos puedan concurrir al pacto constitucional. Mientras más bajo el quórum, más de izquierda podría ser la Constitución y si se mantienen los 2/3, más equilibrado sería entre centro izquierda, izquierda e incluso derecha democrática.
-¿Cómo Observatorio Constitucional que opinión tienen, fríamente, del quórum de los 2/3?
Nosotros lo hemos defendido por la siguiente razón. El acuerdo de noviembre (2019) es un hecho que, en la historia larga de los cambios constitucionales, es muy difícil lograr: un acuerdo político amplio que permite los cambios constitucionales. Estos requieren 2 requisitos, ese acuerdo político y legitimidad social, esos dos elementos hay que cuidarlos todo el tiempo. El acuerdo político inicial es una regla que permitió hasta hoy -si uno se va a la Convención- mantenerla, sostenerla. Por eso es que es tan importante respetar el acuerdo de los 2/3.
-Sobre los plebiscitos dirimentes ¿Qué opina el Observatorio Constitucional de ese mecanismo?
El problema es el rol que cumplen los plebiscitos dirimentes en un proceso de cambio constitucional, porque en general lo que buscan es dirimir un conflicto y esos, en general en América Latina, han sido muy cuestionados cuando son convocados de arriba hacia abajo, desde la autoridad hacia la ciudadanía. Son muy complejos, porque básicamente tienen por objeto condicionar al electorado para que se pronuncie sobre temas que a la autoridad le importan. Distinto son aquellos que nacen de abajo hacia arriba, que es la ciudadanía la que tiene un tema relevante.
El plebiscito de arriba hacia abajo es cuestionable, porque trata de llevar a la ciudadanía a un lugar donde la elite quiere que se disponga, en cambio cuando hay un órgano constituyente representativo, lo que debe ocurrir es que ese órgano, ejerciendo deliberación, instituya mecanismos de solución de sus propios conflictos a través de comisiones especiales, nuevos informes, discutir, y lo que no llega a un acuerdo, no quedará en la Constitución.
Además, es muy difícil saber qué vas a plebiscitar, una idea, un texto, porque si además se ponen al final de la discusión puede pasar lo que sucedió en Brasil, que se plebiscitó el régimen político y todos pensaban que iba a ser parlamentarismo, pero se aprobó que fuera presidencialismo y quedó desencajado del texto constitucional. Eso puede pasar, que los resultados de plebiscitos no sean armónicos con lo que viene discutiendo la propia Convención.
-Por eso mismo, ¿Cuándo es el mejor momento para hacerlo? ¿qué pasa con los temas que se discuten después?
El momento para hacerlo es aquel que te permita que después del plebiscito, se pueda reordenar todo el texto. Por lo menos un par de meses antes del término, estamos hablando del mes 10, casi que no hay tiempo para convocar, plebiscitar y armonizar el resultado. Pero mi punto más cuestionable es que el plebiscito de arriba haca abajo condiciona a la ciudadanía o pretende hacerlo.
-Cambiando de tema, sobre las comisiones temáticas definidas en la propuesta del reglamento. ¿Qué se vislumbra sobre lo que será la nueva Constitución con esa distribución de temas y estructura de comisiones?
Ahí están las claves, por ejemplo, que haya una comisión especial de medio ambiente, claramente es uno de los temas que la CC tiene como prioridad y, por lo tanto, la nueva Constitución va a tener una perspectiva medio ambiental muy clara. El desafío está en cómo ese trabajo convencional se hace coincidir, además, con la legitimidad por vía de la participación ciudadana, ahí hay un desafío que no está tan claro en la ordenación del reglamento, en cómo van a funcionar las comisiones, en qué momento la participación se hace presente y permite incidir en la discusión constitucional.
Además, hay una mezcla de temas generales y específicos. Una cosa es el sistema político, la plurinacionalidad, esos son generales, pero cuando se mete en diversidad sexual y derechos reproductivos, reinserción y privados de libertad, son asuntos que son parte de categorías generales que son las libertades civiles, pero para los convencionales tienen que ser regulados en el texto constitucional. Esto nos pone en la encrucijada de si vamos a tener una Constitución altamente desarrollada incluso con elementos programáticos y que van a orientar la política pública hacia un lugar muy específico o, al final, vamos a tener una Constitución que, incorporando nuevos temas, va a permitir mayor flexibilidad a la democracia. Ahí hay un desafío a la democracia legislativa. El constitucionalismo latinoamericano, como es muy reivindicativo de demandas sociales en sociedades muy desiguales, ha avanzado más bien hacia Constituciones más programáticas, más específicas. Hay elementos de ese constitucionalismo en el índice que se ha establecido.
-El Observatorio, igual que otras instancias y académicos, expusieron en la Convención y destacaron la importancia de la Comisión de Armonización. ¿Qué características debe tener y cuál es su relevancia?
Es importante que no tenga un incentivo perverso de que ahí se escribiera realmente la Constitución, que no tenga lápiz, reescribir lo que el resto de las comisiones temáticas resolvió. La Comisión de Armonización tiene un sentido solo en el evento que pueda hacer recomendaciones para que se corrija y así, mantener la horizontalidad del trabajo, formula la incoherencia y es la comisión temática la que tiene que corregir.
-¿Cuáles serán los puntos claves que ya se observan que no se repetirán de la Constitución del 80 y que se notará el cambio?
Hay temas que nos van a mostrar una Constitución distinta: abandonar el Estado Subsidiario, me parece que eso ya es una realidad en la actual configuración de la Convención, que era el motor de la Constitución del 80, y pasar hacia un Estado Social o de características sociales, es un elemento muy claro. Segundo, configurar un Estado plurinacional es decir desde una Constitución que no tenía ni una frase de reconocimiento a los pueblos indígenas a establecer en la Constitución el modelo plurinacional de Estado, eso ya es del cielo a la tierra. Tercero, la idea del Estado Unitario en que el Presidente de la República y el centro determina todas las decisiones de Estado, me parece que va a dar paso a una descentralización fiscal, política y administrativa mucho más profunda, cada vez adquiere más impronta de que para allá va.
Esta perspectiva transversal que la naturaleza es un valor, que será una de las improntas de esta Constitución, que es muy distinta a la lógica de la del 80 en que la propiedad y la libertad son preeminentes para cualquier modelo de desarrollo. Creo que la constituyente puede establecer las bases de un nuevo modelo de desarrollo, en que no solamente establezca la propiedad y libertad de empresa, sino que equilibrarlo con la naturaleza, con los pueblos, con la diversidad territorial, que son tres elementos que hoy no están en la Constitución vigente.
-¿La Convención va bien encaminada?
100% sí, va bien encaminada. Hay que tener claro que cuando uno está cambiando los elementos estructurales del Estado, volver a discutirlos o discutirlos por primera vez en democracia, es muy ruidoso, complejo, y la Convención ha pasado el primer test de la institucionalización, que es un elemento clave. Me parece que la Convención se ha institucionalizado profundamente desde la tercera semana y es lo que le ha permitido ir fijando las bases de la nueva estructura institucional. Por eso, podemos tener la certeza que va a haber un texto constitucional que recoja el nuevo Chile cultural, social y político.





