- Durante toda la semana en las comisiones hubo una intensa discusión, contrarreloj, de las normas del anteproyecto y las 1.069 enmiendas que se ingresaron. Se habló del derecho a la vida, cuál es el mejor quorum -quedar en 4/7 o volver a los 2/3- para las reformas constitucionales, la polémica propuesta de otorgar arresto domiciliario a los reos mayores de 75 años, y el derecho a los cotizantes de elegir la institución que administre sus ahorros previsionales.
- También se habló del desarrollo de actividades económicas, la potestad de los jueces, acceso a la justicia, igualdad ante la ley, nacionalidad, derechos de agua y acceso a la cultura.
- Sin embargo, el verdadero debate se dio fuera de las comisiones, en pasillos, patios y oficinas del Consejo. Los nulos avances que ha registrado la mesa de negociación que se creó para lograr consensos en torno a las enmiendas que se hicieron al anteproyecto, no solo marcaron a fuego esta semana, sino que exacerbaron aún más los ánimos políticos, que con el correr del cronograma se polarizan cada vez más.
- La presión por lograr acuerdos, al menos para el oficialismo, es implacable. Este lunes partirían formalmente las votaciones en las cuatro comisiones -Principios, Derechos, Sistema Político y Función Jurisdiccional- de normas y enmiendas, proceso que debe realizarse en tiempo récord, porque el 5 de septiembre debe empezar el proceso de discusión y votación en el pleno.
- Sin acuerdos previos, el riesgo que la derecha “pase máquina” es altísimo. No hay que olvidar que, de los 50 escaños, 22 los tiene republicanos, otros seis son de la UDI, RN cuenta con cuatro y Evópoli uno, que en suma son tres más del umbral de 3/5 (30 votos) que necesitan para aprobar cualquier norma. En las comisiones, además, tienen mayoría y las presidencias de todas.
- El oficialismo en total, incluido el escaño indígena, suma solo 17 votos, que ni siquiera le alcanzan para tener poder de veto.
- Las declaraciones reiteradas de buena crianza no se han traducido en puntos de consenso entre oposición y oficialismo en el Consejo. De hecho, dentro y fuera se habla de una cierta “revancha” de la derecha, por la marginación que sufrieron en la Convención Constitucional, donde las mayorías le sonreían al progresismo y la izquierda, pero no hubo la inteligencia política para generar acuerdos más amplios que dieran viabilidad a ese primer proceso.
- Sí, es probable que a partir de la próxima semana se vean “acuerdos”, pero básicamente solo entre las bancadas de la derecha para impulsar “enmiendas de unidad de propósito” en torno a sus propias propuestas, que requieren de 3/5 en cada comisión, mayorías que tienen por si solos. Es más, esa ha sido la tónica en paralelo a la mesa de negociación estos días.
- Aunque pareciera un escenario altamente favorable para el sector, lo cierto es que a puerta cerradas las cosas no son tan fáciles. El poder que ejerce republicanos en el sector abre el dilema a una parte de la derecha, al menos a RN y Evópoli, de evaluar si dejarse absorber por el partido de José Antonio Kast o ejercer el rol de puentes, que por años han tenido estas fuerzas, para destrabar negociaciones políticas claves.
- Con los cuatro de los cinco votos de RN y Evópoli, más los 17 del oficialismo se podría generar poder de veto a las enmiendas más radicales de las 400 que presentó republicanos, y que prendieron las alarmas del peligro que este segundo proceso termine en una Constitución partisana de corte ultraconservador.
- En Chile Vamos sí hay personas convencidas de la necesidad que los acuerdos constitucionales vayan más allá de las fronteras del sector, de la importancia de replicar la transversalidad que logró la Comisión de Expertos, para reducir el riesgo de un nuevo fracaso en las urnas del proceso constitucional, y de no quedar “bailando” a merced de la música que impone republicanos.
- Un dato no menor. Esta semana Kast habló sobre el trabajo del Consejo Constitucional, alineado con el discurso y estrategia que han desplegado sus consejeros: «Yo siempre llamo a votar desde la razón y no desde la pasión, por qué, porque hay muchas personas que hoy están en una lógica de rechazar cualquier cosa. Y yo siempre los vuelvo a invitar; aquí están las enmiendas que han presentado los republicanos y si estas enmiendas son aprobadas, claramente el texto vigente podría mejorar y mucho en la medida que se aprueben».
- A reglón seguido, sinceró que no comulga con la propuesta del anteproyecto, que las enmiendas de republicanos son serias y advirtió que “nosotros no tendríamos ningún problema en decir ‘no se aprobaron las indicaciones que mejoran el texto vigente, por lo tanto, no podemos llamar apruebo de esto’. Distinto es, si se aprueban estas enmiendas”.
- En su cuenta de Twitter, el ex ministro Ignacio Briones, una de las voces principales de Evópoli, fustigó con ironía y dureza a Kast: ”ahora resulta que texto de expertos (aprobado por experto del Partido Republicano) sería tan malo que si no se aprueban enmiendas del PR, este no tendría problema en llamar a rechazar. Traducción: o te gusta lo mío o rechazamos. Vaya sentido republicano”.
- Pero hasta ahora RN y Evópoli siguen en bloque con la UDI y republicanos, en puntos de prensa y en las negociaciones. Incluso, han compartido la estrategia de republicanos de querer permanentemente aislar al Parido Comunista de cualquier posible entendimiento, principalmente para quebrar la unidad del oficialismo, dentro y fuera del Consejo, como también para tener un punto focal al cual endosar la falta de consensos transversales.
Las líneas rojas
- La derecha y el oficialismo tienen las llamadas “líneas rojas”, puntos intransables sobre lo que debe o no estar plasmado en la propuesta de nueva Constitución.
- Un gallito, en todo caso, en el que el oficialismo tiene todas las de perder, porque varias de sus líneas rojas, son puntos en que la derecha en su conjunto comulga, coincide o incluso presentó enmiendas comunes, lo que garantiza su aprobación en comisión y en el pleno.
- A pesar de su nulo margen de injerencia, una de las principales líneas rojas del oficialismo es la negociación colectiva y la libertad sindical. Al respecto, el anteproyecto precisa que la libertad sindical “comprende el derecho a la sindicalización, a la negociación colectiva y a la huelga. La Constitución garantiza el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses laborales. Este derecho será ejercido con las limitaciones fijadas por una ley de quórum calificado”. Es considerado un buen avance a la forma restrictiva en que el tema está plasmado en la Constitución vigente.
- Sin embargo, la derecha quiere restringir ambos conceptos. Una enmienda de republicanos establece que no pueden declararse en “huelga quienes integren las Fuerzas de Orden y Seguridad, Fuerzas Armadas, Gendarmería, los funcionarios del Estado y las municipalidades”, y en el mismo tenor, la de la UDI precisa que “no podrán declararse en huelga los funcionarios del Estado ni de las municipalidades”.
- Entendido de distinta manera, el tema previsional es una línea roja para ambos sectores. “El Estado deberá respetar el derecho de los cotizantes a elegir libremente la institución que administre sus ahorros previsionales provenientes de las cotizaciones obligatorias y voluntarias, y de los fondos que se generen, garantizando su propiedad, así como su heredabilidad. En ningún caso los fondos ahorrados y generados podrán ser embargados, expropiados o apropiados por el Estado a través de mecanismo alguno”, reza la enmienda conjunta que ingresó Chile Vamos y Republicanos.
- Para el oficialismo esta propuesta representa un intento por constitucionalizar el sistema de AFP, lo que es intransable. Se inclinan por mantener la propuesta del anteproyecto en este punto: “El Estado garantiza el acceso a prestaciones básicas y uniformes, establecidas por la ley, sea que se otorguen a través de instituciones públicas o privadas, resguardando a las personas de las contingencias de vejez, discapacidad, muerte, enfermedad, embarazo, maternidad, paternidad, desempleo, accidentes y enfermedades laborales, sin perjuicio del establecimiento de otras contingencias o circunstancias fijadas en la ley. La ley podrá establecer cotizaciones obligatorias”.
- En salud el escenario es similar. La derecha en conjunto ingresó una enmienda que consagra que “cada persona tiene derecho a elegir la entidad prestadora de salud, así como la entidad que entregue cobertura a dichas prestaciones, sean estas estatales o privadas”.
- En el oficialismo critican que establecer esa libertad de elección en asegurador y prestador, es una forma de constitucionalizar a las Isapre, y nuevamente prefieren lo planteado por consenso transversal en el anteproyecto: “Derecho a la protección de la salud en sus dimensiones física, mental y social. El Estado protege el libre, universal, igualitario y oportuno acceso a las acciones de promoción, prevención, protección y recuperación de la salud y de rehabilitación de la persona. Le corresponderá, asimismo, la coordinación y control de dichas acciones, asegurando su disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad, abordando sus determinantes sociales y ambientales, de conformidad a la ley. Es deber preferente del Estado garantizar la ejecución de las acciones de salud, a través de instituciones estatales o privadas, en la forma y condiciones que determine la ley”.
- Una opción en este tema podría estar en la enmienda que, además, ingresó solo Chile Vamos que establece un plan básico y universal, la que podría establecerse como un punto intermedio en las posiciones.
- Otra línea roja del oficialismo es no retroceder en lo avanzado estos años en materia de derechos sexuales y reproductivos, lo que incluye no eclipsar, neutralizar o echar abajo la ley de aborto en tres causales. En esta área, el anteproyecto habla de forma genérica de “el derecho a la vida” y que “se prohíbe la pena de muerte”.
- La derecha no presentó una enmienda conjunta, pero sí cada partido ingresó una propia, que apuntan todas al mismo objetivo y efecto. “La ley protege y respeta la vida del niño que está por nacer. La madre gozará de especial asistencia y protección durante el embarazo y después del parto” es la indicación de la UDI; la de republicanos precisa que “la ley protege la vida del niño que está por nacer y la maternidad”, y la de RN-Evópoli señala que “la ley protege la vida del ser humano que está por nacer y la maternidad”.
- Otra de las enmiendas conjuntas de la derecha apunta al tema de educación: “Las familias, a través de los padres, o en su caso de los tutores legales, tienen el derecho y deber preferente de educar a sus hijos o pupilos, de elegir el tipo de educación y su establecimiento de enseñanza, así como a determinar y garantizar su interés superior. Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho”.
- Una propuesta mucho más amplia que lo que se acordó en el anteproyecto, que se limita a reconocer “el derecho y el deber preferente de las familias de escoger la educación de sus hijos o pupilos, atendiendo a su interés superior”. El tema es complicado para el oficialismo, que ve reducido el rol del Estado en materia educacional.
Diálogo de sordos
- La semana fue dura en el Consejo y no precisamente por el aguacero que caía sobre varias regiones del país. La tensión política llegó a su máximo punto, con un duro e intenso cruce de declaraciones públicas.
- Ante los nulos avances de la mesa de negociación, instancia que se ha reunido al menos, en siete oportunidades sin éxito, las bancadas de Convergencia Social (CS), Revolución Democrática (RD), Partidos Socialista (PS) y el Partido Comunista (PC), además del consejero Alihuen Antileo, optaron por cambiar de estrategia.
- Desde el lunes empezaron un fuerte despliegue de emplazamientos a la derecha, responsabilizando abiertamente a sus partidos por la ausencia de acuerdos políticos y consensos: «no han hecho esfuerzos serios».
- En un punto de prensa que lideró el consejero, Yerko Ljubetic (CS), dejaron en evidencia su preocupación por la falta de entendimiento político a pocos días que se inicien las votaciones: “Quienes tienen la principal responsabilidad en la conducción de este proceso que son la mayoría circunstancial de la derecha y especialmente el Partido Republicano, que dominan la mesa directiva del proceso, no han hecho esfuerzos serios y rigurosos para promover espacios e instancias de conversación y de diálogo que permiten arribar a ciertos acuerdos comunes».
- Ljubetic advirtió que esta es una situación “muy grave porque estamos hablando de los últimos días hábiles para lograr esos acuerdos. En contraste con la indolencia y la negligencia con que la mayoría ha conducido este proceso, nuestros esfuerzos se han caracterizado desde el día uno por hacer permanentes a constituir instancias y espacios de diálogos y conversación orientados a la búsqueda de estos acuerdos”.
- También emplazó a Chile Vamos a definir qué papel seguirán jugando en el Consejo: “Va a seguir siendo un sector subordinado a la mayoría republicana o va a usar el espacio que dispone para articular, para moderar las enmiendas más radicales e identitarias del sector republicano en la perspectiva de buscar acuerdos generales», sentenció.
- Vino el turno de RN de marcar posición. Su consejero, Germán Becker, aseguró que “la izquierda no puede pretender ellos manejar este tema en la circunstancia que tienen minoría”-
- Aseguró que Chile Vamos va a intentar “hacer la mayor cantidad de puentes que podamos, no podemos todos porque no es posible. Si bien, con los republicanos tenemos más afinidad en las enmiendas y eso hay que decirlo, también tenemos afinidad con algunas enmiendas de izquierda y también tenemos algunas discrepancias con ambos sectores».
- Desde republicanos optaron por la estrategia de no hacerse cargo de los emplazamientos, sino como siempre optaron por desviar la atención y poner foco en el PC. Les quedó en bandeja de plata el que en los últimos días el ex convencional, Hugo Gutiérrez (PC), llamó públicamente a rechazar la propuesta constitucional en diciembre, en circunstancias que esa no es la línea oficial del partido en este tema.
- “Todo lo que nosotros vemos es que va en la línea de que tomaron la decisión de rechazar y el fin de semana lanzaron la campaña (…) este proceso constitucional todavía no se ha votado nada y a pesar de eso, la ultraizquierda, es decir, el Partido Comunista y el Frente Amplio, ya anunciaron que se están bajando del proceso constitucional y han comenzado la campaña para votar en contra del plebiscito del 17 de diciembre y lamentablemente están arrastrando a toda la izquierda a sumarse en ese rechazo”, afirmó el convencional republicano, Antonio Barchiesi.
- Obviamente, desde el PC replicaron inmediatamente. “¿De dónde sacaron que el Partido Comunista iba a votar rechazo? (…). Seamos serios, yo hice una pregunta y me gustaría que respondieran, porque yo dije oficialmente que esa no es la postura del Partido Comunista (…). Yo te pregunto, ¿de dónde sacaron eso?, porque eso no es verdad», emplazó la consejera, Karen Araya.
- Acto seguido, precisó que “la posición del Partido Comunista es mantenerse en el bloque de unidad, hacer todos los esfuerzos necesarios para poder generar los diálogos democráticos que impulsen a crear una nueva Constitución. Posiciones de militantes de mi partido son posiciones personales y no son la posición ni tampoco la voluntad del PC”.
La carta del oficialismo
- Junto con los emplazamientos públicos de esta semana, las bancadas del oficialismo – Unidad para Chile- trabajaron un documento en el que proponen a la derecha siete ejes programáticos para llegar a consensos: estabilidad institucional, igualdad, derechos sociales, seguridad, lucha contra la corrupción y los abusos, protección del medio ambiente y habilitación del debate democrático.
- “Aún estamos a tiempo de retomar el camino de los acuerdos que tanto necesitamos. Desperdiciar este momento sería una irresponsabilidad y un error histórico”, reza el texto que las bancadas oficialistas hicieron público este jueves 24.
- Pusieron el acento en que “para lograr un amplio apoyo ciudadano, es fundamental la legitimidad del proceso. Por ello, necesitamos un acuerdo basado en un entendimiento mutuo y amplio, en el que todas y todos los chilenos se sientan representados. La nueva constitución no puede implicar retrocesos ni amenazar la estabilidad de nuestras instituciones. Debemos dialogar pensando en Chile, con altura de miras, para lograr resolver nuestras diferencias, y brindar esperanza a los chilenos y chilenas”.
- Hicieron un emplazamiento específico al partido de Kast: “La bancada republicana tiene la mayoría de consejeros y la conducción de este proceso (…) Instamos a quienes tienen la conducción y principal responsabilidad de que este proceso llegue a buen puerto, a traducir en acciones concretas la disposición que señalan tener para construir un diálogo fructífero, que nos lleve acordar un nuevo texto constitucional que respete los avances de nuestra historia constitucional y nos permita avanzar hacia un mejor futuro. El tiempo se acaba”.
- Tras conocerse esta propuesta, la derecha en pleno dio un punto de prensa en el que valoraron el esfuerzo del oficialismo plasmado en “ese papelito”, como dijo el delegado de republicanos, Luis Silva. La oposición dijo que esperan ver qué sucede de aquí al lunes, cuando comiencen las votaciones.
VEA AQUÍ EL DOCUMENTO DE PROPUESTA DE CONSENSO DE LAS BANCADAS DEL OFICIALISMO:
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