La campaña se ha convertido en una especie de ofertones de derechos para incluir en la Constitución. De acuerdo con esto, ¿cómo manejas el tema de la inflación de expectativas en las campañas a constituyente?
–Esto va a ser uno de los temas principales de la Convención Constitucional. Hasta el momento llevamos 3 o 4 meses de campaña y este es un tema que no se toca, donde da la sensación de que los recursos fiscales son un verdadero maná que cae del cielo. Hoy presentamos una situación muy compleja, estamos con un presupuesto muy expansivo en virtud de la pandemia que estamos enfrentando, pero estamos enfrentando niveles de decrecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) especialmente bajos. El año 2020 tuvimos un decrecimiento de al menos 6%, qué tipo de política sociales del punto de vista de llegar a todas las personas y familias con las prestaciones efectivas que se están exigiendo por parte de muchos grupos de la gran mayoría de los derechos sociales, económicos y culturales, vamos a ser capaces de enfrentar el día de mañana.
¿Cómo establecer en la Constitución la responsabilidad fiscal y no queda como una especie de caja infinita de la que se pueda sacar dinero para los derechos y así desequilibrar a cualquier Estado?
Cada uno de los derechos constitucionales o garantías constitucionales sociales, debe tener un redireccionamiento a la Ley del punto de vista de la especificidad de las prestaciones que van a ser garantizados a través de estos derechos.
Por ejemplo, Constitución actual asegura a todas las personas el derecho a la salud, pero a continuación debiera señalar que será la ley la que determinara las prestaciones especificas que los ciudadanos tendrán derecho durante el año en curso o si se puede hacer a nivel de periodo de Gobierno.
Tiene que haber necesariamente una ley a este respecto para que podamos asegurarle a las personas y para que conozcan también hasta que monto, hasta que área de las diversas prestaciones que cada uno de estos derechos comprende, vamos a ser capacees de garantizarlo debidamente a través del Estado.
La AIM hizo una encuesta y preguntó por Estado benefactor versus Estado subsidiario, prefiriendo la gente el Estado benefactor, probablemente por ahí se inclinen los constituyentes, de acuerdo con esto, ¿por cuál línea estás tú?, ¿cómo se resuelve ese dilema?
-El Estado va a estar al servicio humanitario, y si hoy se le etiqueta como Estado subsidiario es básicamente porque el Estado tiene a través de la Constitución el deber de respetar, promover y amparar los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y estructura la sociedad, es un principio muy positivo, del punto de vista de que deja un espacio para que sea la misma sociedad civil la que sea protagonista de su historia de progreso.
Ponernos en la disyuntiva de que si no tenemos un Estado subsidiario debiéramos pasar a un Estado benefactor no tiene mucho sentido. Lo importante es que tengamos un Estado eficiente y eficaz que proteja a los ciudadanos de acuerdo a las garantías constitucionales que ahí se establecen. Yo no siento que por el hecho de identificarse al Estado como subsidiario sea un Estado débil o sea un Estado ausente. El Estado permite que los privados generen bienes y servicios en algunas áreas que van en la línea de poder complementar la acción estatal.
Yo creo que esta dicotomía entre Estado subsidiario o benefactor es bastante ideológica porque en la practica las cosas son distintas. Estoy con que sea un Estado eficiente, más allá de lo que quiera decir el llamado Estado benefactor, que siempre va a estar al debe porque no va a tener ninguna capacidad de entregarle los bienes y servicios a la ciudadanía.
¿Y cómo le explicarás a la gente esto en campaña?, para un candidato de centro derecha es más difícil, porque me imagino que estás dando esta pelea para ganar y no solo ser testimonial.
-Sin duda alguna. Todos queremos mejorar la calidad de vida de los chilenos, eso está claro, pero para que eso se haga realidad en la practica necesitamos que exista una cosa muy básica y anterior a pensarlo todo en prestaciones del punto de vista social, que es la gobernabilidad. Hoy día nosotros estamos enfrentando una crisis de gobernabilidad severa, donde no se respeta la Constitución por parte de aquellos que juraron respetarla.
Esto lo ejemplifico con lo siguiente: el 18 de octubre del 2019 el tema de las pensiones para los adultos mayores fue una de las banderas de lucha, independiente de las posturas políticas, ahí nos dimos cuenta que teníamos un sistema que no daba el ancho del punto de vista de las exiguas pensiones que estaban recibiendo una parte importante de nuestros adultos mayores. Y cómo responde el Gobierno ante esto, independiente de que tomó medidas en noviembre de ese año 2019 para aumentar la pensión básica solidaria por el año 2020, presenta un proyecto de ley, lo aprueba la Cámara, y en el Senado hace más de un año que está en tramitación. Se necesita que el Congreso recupere su sentido de urgencia y que las leyes se aprueben.
Todos los constituyentes que hemos entrevistado dan la sensación de que quieren un sistema donde el parlamento va a tener más poder, porque efectivamente hace un sistema más equilibrado ¿cómo lo ves tú lo que están planteando?
Soy un firme defensor del presidencialismo, permite de manera absolutamente clara darle poder a quien tiene el mandato del pueblo para llevar a cabo y liderar un Gobierno nacional en un periodo de cuatro años. él va a ser el primario y principal de la marcha de un país. Los regímenes semipresidenciales, y para qué hablar del parlamentarismo, diluyen la responsabilidad. Finalmente terminan dándole menos poder a la gente. Yo no quiero elecciones indirectas respecto de la persona que tiene la mayor responsabilidad en conducir la marcha de un Estado.
Ese modelo es el que está en la Constitución vigente
–Efectivamente, pero el Congreso Nacional, con la reforma del 2015 de que pasamos de un sistema binominal a un sistema proporcional de cifras repartidoras, produjo una ingobernabilidad que a todas luces le ha hecho un daño tremendo a nuestro país. Hoy no existe a nivel parlamentario ningún tipo de motivación para que cumplan con la Ley Orgánica de Constitucional del Congreso e incluso con los reglamentos.
Efectivamente pareciera que la Constitución es tomada como una opinión, pero si tú ves los resultados electorales las fuerzas políticas son más o menos parecidas a las que están en la época binominal, la mayor parte de los parlamentarios y parlamentarias son de los grandes bloques. Tenemos personajes como Pamela Jiles que arrastra a otros.
–Aquí hay una promesa que no se cumplió. El agrandamiento de los distritos pasó a ir a la inversa de lo que la ciudadanía quería, que era mayor cercanía con sus representantes y eso hoy es absolutamente imposible. Mi distrito 8 tiene una extensión territorial de 2500 kilómetros cuadrados y una población de 1.700.000 personas, ¿qué diputado va a tener la capacidad de hacer un trabajo real con la ciudadanía de manera directa? El hecho de no haber establecido restricciones respecto de los parlamentarios que salen electos con el 1% de los votos, eso es una ofensa a la democracia.
Yo soy partidario de modificar el sistema electoral actual y pasar a un sistema uninominal de distritos muy pequeños y atomizados, donde resulte electo el que consiga la mayor cantidad de votos. Eso permite la cercanía con la ciudadanía, el conocimiento de los candidatos de manera directa, y un trabajo político más eficiente y con menos recursos y más dirigido a lo territorial.
Por las estimaciones que hizo Qualiz, no habría ningún bloque mayoritario en la CC, ¿cómo lo vas a hacer tú en la Convención considerando que tienen 12 meses para escribir acuerdos de 2/3 que no son tan sencillos?
-Primero hay que tener claro cual fue el mandato que la ciudadanía le va a otorgar a los convencionales constituyentes. El mandato dice relación con que debemos generar, debemos acordar y redactar una nueva Constitución política de la República que va a ser llevada a un plebiscito de salida con participación obligatoria de la ciudadana. Entonces el desafío es realmente complejo. Salvo por la lista de Vamos por Chile, no hay ninguna otra que debiera resultar electa con más de 1/3 de los convencionales constituyentes, ahí va a ser clave quienes van a ser finalmente quienes van a liderar el dialogo, los que van a generar los puentes de acuerdo, los que van a tener una actitud democrática, vamos a requerir mucho dialogo, creatividad y experiencia políticas.
Nunca en nuestro país hemos tenido una instancia como es la Convención Constitucional de 155 miembros. Es una de las razones por la cual yo me he presentado a esta elección, me considero una persona de dialogo, me convoca el análisis de políticas públicas de manera objetiva y me interesa alcanzar acuerdos. Los que tenemos experiencias en cargos públicos, ya sea en distintos ministerios del Estado e incluso en tramitación de proyectos de ley enfrentando minorías parlamentarias, podemos ser un gran aporte en el proceso que se viene.
¿Qué cosas quieres acordar en la Constitución?, ¿y qué cosas crees que van a ser de difícil despacho?
No concibo una Constitución sin que haya un reconocimiento de la dignidad de las personas, de una igualdad ante la ley, que sea una Constitución que promueva la libertad, el libre emprendimiento en materia económica, que delimite al Estado, que es una de las funciones que tiene una Constitución y que también le de fuerza al Estado de derecho. Estos temas que son básicos requieren que seamos capaces de llegar a acuerdos con un sector mayoritario que vamos a tener que cautivarlo con el presente y también con el pasado, es decir, como Chile ha progresado.
Yo siempre digo que en la medida que la CC se obsesione con redactar una Constitución que vaya en contra de la Constitución del 1980 como único objetivo va a ser el fracaso absoluto de esa instancia democrática. Tenemos que recoger la experiencia constitucional de más de 200 años de nuestro país. Yo tengo la esperanza de que los temas fundamentales de la Constitución van a estar en la Constitución de Chile del 2021.
En realidad, en Chile hay tres hitos constitucionales grandes, y por tanto lo que dicen varios es que suprimir la Constitución del 80 es recuperar de cierta manera el camino de la del 25 de crear un Estado más solidario, ¿tú lo ves así?, o tú crees que deberíamos tener una Constitución como la del 80 pero acorde a los tiempos, más bien ¿un ajuste constitucional?
-Yo estoy en contra de la tesis de Juan Luis Ossa, que habla de un rompimiento de la historia constitucional chilena desde el año 1980. La verdad es que en ningún momento la comisión de estudios de nueva Constitución pretendió comenzar de cero este respecto. Hay muchas normas que están recogidas de las Constituciones anteriores y tampoco la solución puede ser obviar la Constitución del 80 y resucitar la del 1925, y por una simple razón, porque si una Constitución como la del 25 nos llevó a la crisis institucional que ha tenido Chile y que terminó el año 73 con la intervención de las Fuerzas Armadas quiere decir que fue una Constitución que no dio el ancho para las situaciones de crisis que estaba llamada a enfrentar.





