Por este acuerdo, los patriotas reafirmaron su lealtad a Fernando VII, se definía a Chile como parte integrante de la monarquía española, se comprometían a ayudar a España en la medida de sus posibilidades, a enviar diputados a las Cortes de Cádiz y a retroceder sus tropas al norte del río Lontué. En el preámbulo del documento se condenaba (sin nombrarlos) a los hermanos Carrera, como culpables de la ruina del reino de Chile.






