La intensa agenda legislativa de la semana pasada tuvo como uno de sus ejes la aprobación del Informe de la Comisión Especial Investigadora de la Cámara de Diputadas y Diputados respecto a la adopción de políticas, planes, protocolos o medidas para prevenir o mitigar los riesgos por la infraestructura y edificaciones destinadas a la habitación en la zona aledaña a la falla de San Ramón.
El documento de 60 páginas de extensión plantea los dos tipos de peligros que constituye la falla de San Ramón, que tiene una longitud de unos 25 kilómetros y abarca a comunas como Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto, aunque de acuerdo al texto, también podría alcanzar los sectores de Lo Barnechea y Pirque.
«Según los estudios, constituye 2 tipos de peligro. La ocurrencia de un sismo que afectará a la región, y un proceso físico de ruptura a lo largo de la traza de la falla. Se determinó también, la amenaza que la falla podría significar para la Región Metropolitana con especial énfasis en las comunas aledañas», se señala en el documento.
De acuerdo al texto, el levantamiento de construcciones sumado a la población aledaña podría perjudicar a una gran cantidad de personas.
«Se estima que alrededor de tres millones de personas podrían verse afectadas por la catástrofe que esta podrá generar», indica el informe aprobado por la Comisión Investigadora.
«Una falla activa y de característica cortical»
La discusión contó con el análisis de diversos expertos en la materia y entre las conclusiones aprobadas destacan:
- Se determina que la falla San Ramón es una falla activa
- El terremoto que podría originar la falla San Ramón es de característica cortical, distinta a los terremotos de subducción como el de 2010 en la zona central o el de 1960 en Valdivia.
- La ruptura de superficie que se puede producir en la traza de la falla San Ramón puede alcanzar los 3 a 5 metros de desnivel, lo que ninguna técnica de construcción antisísmica puede soportar ni tampoco mitigar.
- Se sugiere que se decrete la postergación de permisos en la faja de ruptura superficial a lo largo de toda la traza de la falla, con el fin de prevenir su ocupación en el futuro cercano.





