Ya pasó un mes, uno que no fue nada de fácil ni tranquilo, no por nada la presidenta de la Convención, Elisa Loncon, en alguna declaración -medio en broma medio en serio- dijo que ha parecido como un año. 30 días que han tenido de todo, tensiones, duras declaraciones cruzadas, estrategias de caricaturización de la CC, gallitos políticos, pero también más logros de los esperados con un proceso de instalación finalizado contra viento y marea. Pero ahora parte una nueva etapa, una que representa el desafío no menor resguardar la legitimidad ciudadana que rodea esta ruta constituyente y para eso, es clave entrar pronto en tierra derecha del debate constitucional de fondo.
No eran pocos los que pensaron que cuando se instalara la Convención Constitucional ese 4 de julio, casi inmediatamente sus 155 integrantes se sentarían a discutir sobre el rol del Estado, el sistema político, mantener o no un Congreso bicameral, derechos humanos, sociales y el medioambiente. La realidad chocó con esa imagen, porque los convencionales -aparte del bochorno de los primeros días que las instalaciones no permitieron sesionar- han estado abocados a darle estructura a la instancia (vicepresidencias adjuntas y comisiones provisorias) y definir reglas mínimas de funcionamiento para poder trabajar, que a simple vista podían parecer secundarias, pero que tienen una gran relevancia para poder sentar las bases de legitimidad de la discusión que se avecina.
En este mes se realizaron 13 sesiones del pleno, hubo más de 115 votaciones, unas 230 horas de trabajo, unas 36 sesiones comisiones y subcomisiones, además de la aprobación de varios documentos como el protocolo Covid-19 para sesionar acorde a las medidas sanitarias que impone la pandemia, las normas básicas del funcionamiento y la propuesta de ampliación de la mesa con criterios de paridad, plurinacionalidad, territorios y representación. Pero la estrategia de sectores de la derecha -principalmente de aquella que estuvo por el Rechazo en el plebiscito de octubre y hoy representada básicamente en los convencionales de la UDI- no ha contribuido mucho a reforzar la imagen de los avances, sino más bien se ha abocado a tratar de cuestionar casi cotidianamente tanto el proceso como la conducción de la mesa de la CC.

Así y todo, varias encuestas muestran que tiene un fuerte apoyo ciudadano. Los últimos días de julio la plataforma “Tenemos que Hablar de Chile” junto a Criteria sacaron una muestra en que la Convención es una de las instituciones mejor evaluadas: un 36% considera que los constituyentes promueven el diálogo en el país, más que los alcaldes y concejales (32%), que los candidatos presidenciales (18%), los parlamentarios (17%), el Gobierno (16%) y el empresariado (13%).
Además, la CADEM del 2 de agosto arrojó que en una escala del 1 al 7, el 5,1 tiene mucha o bastante confianza en la Convención, mientras que el sondeo de Tu Influyes del 3 de agosto, determinó que un 84% se declaró estar interesado o muy interesado en el desarrollo de esta. Un capital no menor.
El analista y director de Tu Influyes, Axel Callis, explicó a www.alertaley.cl que en estos días “la Convención Constitucional llena el espacio vacío de una institución legitima, se le tiene confianza. Ante la falta de legitimidad del Gobierno y el Congreso, por contraste se fortalece la legitimidad de la CC y eso es una gran responsabilidad”. Dicho eso, destacó que la ciudadanía está interesada en lo que está pasando en la Convención, “más allá de que este o no encima de lo que pasa, tiene un ojo puesto en ella, eso tiene una relevancia enorme para lo que debe venir ahora”.
La reforma constitucional que delineó la ruta constituyente estableció un plazo de trabajo de la Convención de 9 meses, prorrogables por otros tres más. Un total de 12 meses, de los cuales ahora quedan 11 para elaborar un texto de nueva Constitución que sea sometido a la aprobación o rechazo ciudadano en un plebiscito de salida, de voto obligatorio. Por eso, las señales desde ahora sobre lo que se trabaja, lo que se avanza es fundamental para que no solo neutralizar los discursos que buscan instalar la idea que no se trabaja, sino también para administrar bien las expectativas ciudadanas sobre el proceso.
“La Convención tiene que explicar mejor lo que está haciendo, tienen que proyectar el trabajo. Ya quemaron un mes de 9 y es bueno decir a las personas cuál es el cronograma a seguir ahora para que calibren sus expectativas. Ya demostró que está trabajando, ahora tiene que demostrar que está avanzado”, agregó Callis.
Ahí entra el tema del reglamento, la estructura sobre la cual se va sustentar la legitimidad de todos los acuerdos constitucionales, cómo se va a discutir, el sistema de debate, qué comisiones temáticas se harán, la solución de controversias, las votaciones, etc. Antes que se instalara la Convención no pocos convencionales afirmaron públicamente que el tema podría demorarse hasta tres meses en ser resuelto y ronda el fantasma del proceso boliviano, que se tardó siete meses en ese asunto.
La comisión de reglamento está trabajando bajo presión, conscientes de este escenario, para entregar una propuesta al pleno a fines de agosto. Desde la mesa, Loncon y el vicepresidente, Jaime Bassa, esta semana ya aseguraron que septiembre se va a iniciar la discusión de los temas de fondo, los contenidos, como también salir a los territorios, a las regiones, para promover la participación ciudadana e informar lo que está haciendo la Convención.
“La lógica de la gestión de las expectativas pasa por las demoras que pueden generar cuestionamientos, amenazando la legitimidad del proceso. El desafío está en cómo se institucionaliza el proceso, más en este segundo mes de trabajo. Se requiere avanzar”, recalcó a www.alertaley.cl el analista y director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno.
El académico agregó por lo mismo que ahora es necesario una “institucionalización” del trabajo de la Convención, con rutinas y un reglamento para llegar a la discusión de fondo, porque “si no puede comenzar a haber un cierto cuestionamiento que se puede instalar si pasa septiembre y no se cumple con eso, más con cierta prensa que hace eco de la estrategia descalificadora de la derecha”.
En la misma línea, la analista Marta Lagos planteó que el desafío más importante de la Convención en este momento es “ese primer aperitivo, ese primer artículo que se redacte” de la nueva Constitución, porque desde ese momento en adelante el proceso -dijo- se va a ir de forma expedita, por tierra derecha, ya que adentro de la CC todo el mundo tiene muy claras sus posiciones y todo se zanjará en las votaciones. “Se van a ir conformando mayorías en tornos a temas, esas mayorías van a ser temáticas, ya no hay mayorías ideológicas, eso ya se ha comprobado, las mayorías ahora son valóricas. El medio ambiente y el feminismo marcan muy fuertemente esas mayorías, esa inclusión y las ideologías van a quedar en un segundo plano”, adelantó Lagos a www.alertaley.cl.
La dupla mágica y el flanco derecho
En este panorama, los analistas coincidieron en que será fundamental el papel que juegue la dupla que han conformado Elisa Loncon y Jaime Bassa, una que a los pocos días de la instalación Marta Lagos calificó como “mágica”, una que en este primer mes ha sido clave en para dar gobernabilidad a la Convención.

Según Marco Moreno, la mesa “no puede perder el manejo de la gobernabilidad interna, tanto Loncon como Bassa están actuando en el sentido correcto, generando las condiciones para gobernar a los convencionales. Ahora tienen que introducir un plus de institucionalización, que se plasmen acuerdos que permitan construir la nueva Constitución”. Callis, en tanto, advirtió que deben además sortear la tentación y presione de universalizarse en términos temáticos: “Hasta ahora ambos (Loncon y Bassa) están circunscritos a lo constituyente, pero el riesgo es que terminen hablando como líderes de otros temas, que empiecen a opinar de todo y eso los debilite”.
Para Marta Lagos, una de las mayores fortalezas de la Convención está precisamente en el equipo de trabajo que se han transformado Loncon y Bassa. “Lo están haciendo muy bien, se han complementado de una manera absolutamente maravillosa en sus caracteres, personalidades, sus aptitudes. Es una combinación cultural y técnica perfecta, ella pone los elementos culturales y de lenguaje, y él toda la racionalidad técnica que se puede requerir. Además, ambos son muy buenos comunicadores”.
Un punto no menor en los análisis es el rol de la derecha, dentro y fuera de la Convención. Es más, no pocos la consideran uno de los problemas que tanto la mesa como el resto de la CC tendrán que saber administrar para que no se transforme en un búmeran a la legitimidad del proceso constituyente.
“Mientras no empiece la redacción de la Constitución la derecha va a seguir presionando, porque tiene que mostrase haciendo algo, más aún porque la Convención es un espacio en que pueden ser totalmente prescindibles”, recalcó Callis. Pero a pesar de eso, advirtió que un factor de riesgo es la “tendencia aplanadora” que hay en sectores como la Lista del Pueblo y el PC de querer dejar fuera de todo al oficialismo, a Chile Vamos, lo que es un error garrafal, porque lo peor sería para la viabilidad de la nueva Constitución “pasar de una ilegitimidad de derecha a una ilegitimidad de izquierda”.
Moreno puso el acento en las fisuras que ya se advierten entre los convencionales de Chile Vamos, que se hicieron patentes sobre todo esta semana con los patrocinios de las vicepresidencias adjuntas. “Va a comenzar a tener dos visiones, hay dos miradas, dos almas, eso se va a agudizar. Una más conservadora, la del rechazo, más parapetada, pero por otro lado sectores de RN, independientes y de Evopoli van a aceptar los puentes que ya se están tirando desde el FA, el PS e Independientes No Neutrales. Eso va a llevar que ese carácter monolítico de la derecha se siga quebrando y se desmarquen”.
Ninguno de los analistas duda que los convencionales más conservadores van a seguir por la misma ruta hasta ahora, porque -como dijo Marta Lagos- su estrategia “ahora está destinada al plebiscito de salida y les va a ir igual que en el plebiscito de octubre, lo bueno es que no tienen mayoría. De hecho, nadie tiene mayoría en el país y eso es una muy buena noticia, porque nadie puede aplastar al otro”.
Foto Portada: Ignacio Achurra (IG @unmapa__)





