La normativa impulsa la construcción y explotación de los ferrocarriles, además de regular la relación jurídica con los fundos colindantes y con los pasajeros, también regulaba itinerarios, velocidad, carga, tarifas, reclamos, pasajeros malolientes, animales domésticos, etc. Rigió hasta 1925.
En Chile, el Ferrocarril irrumpe en 1851 en el norte minero y pronto se extiende por el país, llegando a unirlo, con una misma vía férrea, desde Iquique hasta Puerto Montt, existiendo también ferrocarriles en Chiloé y Arica.
Asimismo, el tren cruzó la cordillera de Los Andes, conectando Santiago con Buenos Aires a través del ferrocarril Trasandino y Arica con La Paz a través del FCALP.
Para 1921, la Empresa de los Ferrocarriles del Estado tenía 5.828 kilómetros de vías férreas, un capital de 403.729,942 pesos oro, con 786 locomotoras, 613 coches de pasajeros, 9.341 carros de carga y, 22.674 trabajadores.






