Es conocida por su tono duro y ser inflexible para negociar. De hecho, es lo que se ha visto casi a diario durante las últimas cuatro semanas desde que la Convención Constitucional se instaló el domingo 4 de julio: críticas al estilo de conducción de la mesa, emplazamientos directos a la presidenta, Elisa Loncon, la reprobación pública por una supuesta pérdida de tiempo permanente de los constituyentes y con ello, poner en tela de juicio el proceso. Nada de eso es al azar. La convencional del distrito 11, Marcela Cubillos, está jugando un rol claro y puntual: marcar la pauta de la resistencia al debate constitucional de la derecha dura, esa misma que rechazaba esta ruta.
En la propia derecha afirman que Cubillos está jugando en la Convención el mismo papel que ha cumplido los últimos años en todos los cargos que ha tenido como diputada, ministra, directora ejecutiva del Instituto Libertad y Desarrollo o rostro central de la campaña del “Rechazo”: ser la voz de la UDI tradicional, de ese riñón político del gremialismo más duro. Un tono en el que se va a desenvolver siempre y del cual, además advirtieron en Chile Vamos, no se va a mover ni un ápice.
No por nada postuló en el distrito 11 -Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Peñalolén- donde está el enclave electoral de la derecha a nivel nacional y en el que Cubillos obtuvo más de 84 mil votos (21,87%), llegando a la Convención con una de las primeras mayorías. “Está jugando un rol criticando a la mesa, a Loncon, a los pueblos originarios, le está hablando a un público específico, al de las tres comunas del Rechazo”, recalcaron en RN.
De hecho, en una entrevista a la Agencia EFE días después de la elección del 15 y 16 de mayo, Cubillos dijo que la gente votó por ella porque “valora que tengo convicciones y las expongo con tolerancia, sin complejos, sin atrincheramiento ni rendiciones, y promuevo desde las ideas de la libertad un proyecto político reconocible, y eso genera confianza”. Luego explicó que uno de los problemas de la derecha hoy es que “dejó de dar hace muchos años la batalla cultural promoviendo sus ideas de libertad, desarrollo y progreso para Chile. Y cuando ha gobernado se ha convencido que basta la gestión sin cruzarse en el debate ideológico. Y peor aún, muchas veces se ha conformado con abrazar propuestas populistas de izquierda, qué a la luz de los resultados de esta elección, solo se confirmó lo que siempre ocurre. Cuando te sumas a sus ideas, es la izquierda la que se fortalece y la centroderecha se debilita”.
Cubillos es casi un símbolo de la derecha más ortodoxa. Conservadora en lo valórico, es abogada, estudió en la Universidad Católica, fue alumna de Jaime Guzmán, participó en la campaña del SÍ en 1988, fue diputada de la UDI por Ñuñoa y Providencia, ministra de Medio Ambiente y de Educación en este segundo Gobierno de Sebastián Piñera. Casada desde el año 2012 con el hoy canciller, Andrés Allamand, uno de los detractores de la actual ruta constituyente, del ala dura de RN -junto a Carlos Larraín- y que tras bambalinas está en el soporte político de la campaña presidencial de Sebastián Sichel, ambos actúan como dupla política y no comulgan con las miradas del sector que apuntan a que la derecha chilena debe tener un tono social o ser más parecida a sus pares europeos.
En la Convención estas semanas ha fustigado -en declaraciones y a través de sus redes sociales replicadas todas por sus pares de partido en la CC- especialmente a la mesa liderada por Elisa Loncon y Jaime Bassa. “Seguimos conducidos por una mesa que hace lo que quiere. La tiranía de una mayoría que conduce a su arbitrio y aplica las reglas que quiere y cuando quiere”, escribió en su cuenta de twitter el 8 de julio, cuando el pleno de la CC aprobó la declaración sobre los detenidos tras el estallido social y un indulto. Ese mismo canal usó esta semana para hablar de la “desconexión total” de Loncon por la falta de recursos para la CC o cuestionar la suspensión del pleno de este jueves 29 de julio.
Sin embargo, su momento más rudo fue el emplazamiento que hizo a Loncon el 22 de julio en pleno hemiciclo al iniciar la sesión: “Al hablar de un sector, como el sector del privilegio, usted no solo descalificó a un grupo de convencionales, sino que a más de un millón de chilenos que nos eligió para estar acá. Más grave aún, usted no hace una opinión política, sino que divide a chilenos entre buenos y malos (…) en esta Convención ni siquiera su presidenta está pensando en hacer una Constitución para todos los chilenos, sino solo para aquellos que piensan como ella o que tiene, sí, el privilegio de caber dentro de sus categorías morales”.
En el seno de Chile Vamos explicaron que la performance de Cubillos se explica porque “la lógica de lo que fue el rechazo es la misma que hoy tienen los convencionales de la UDI, estaban en contra del proceso y ahora que están adentro siguen en contra”.
En ese sentido, en RN agregaron que sus pares de pacto están apuntando al voto más duro de la derecha, asegurarse ese 20%, una cifra nada despreciable para una sola fuerza política en el contexto de una elección parlamentaria como la que habrá en noviembre. “Ya sufrieron la pérdida en el plebiscito de octubre y en mayo, ya no tienen que más perder y esa cifra de un 20% en la parlamentaria es un buen resultado, porque la UDI puede quedar como ganadora dentro de toda la derecha”, advirtió en privado un experto electoral cercano al oficialismo.
La batalla del reglamento
Moros y cristianos, tanto dentro de la Convención como desde fuera de ella, han advertido que la estrategia de la derecha dura es evidente: no solo tratar de debilitar el apoyo ciudadano a la instancia cuestionando el proceso, sino que monitorear cada paso de su funcionamiento y ante cualquier salida de reglamento, cruzar a impugnar ante la Corte Suprema.
Se cumpla o no ese vaticinio, para la derecha la Comisión de Reglamento -31 integrantes en total- es la clave de todo el proceso constituyente, es donde deben dar la pelea más importante, porque es ahí donde se dibujará el marco regulador del debate constitucional, donde pueden intentar poner los límites. No es gratuito que hayan instalado en esa instancia a sus cartas más fuertes como Cubillos, Rodrigo Álvarez (UDI), Constanza Hube (UDI), Ricardo Neumann (Ind /UDI), Ruggero Cozzi (RN) y Hernán Larraín Matte (Evopoli).
Es más, son los que tienen más integrantes, 7 en total, mientras que Apruebo Dignidad tiene 6, la Lista del Apruebo 5, la Lista del Pueblo 4, hay 2 independientes, otros 2 de Independientes No Neutrales y 1 de Voces Constituyentes. Ahí están Fernando Atria, Fuad Chahín, Hugo Gutiérrez, Bárbara Sepúlveda, Ricardo Montero, Amaya Alvesm Daniel Bravo, Agustín Squella, Alondra Carillo, Mauricio Daza, Rosa Catrileo y Natividad Llanquileo, ambas por escaños reservados.
En esta comisión se deberá elaborar la propuesta sobre -entre otras cosas- el mecanismo de toma de decisiones de la Convención, sus plazos, qué comisiones permanentes habrá, el sistema para ir aprobando los distintos artículos de la nueva Constitución, como también las votaciones en las comisiones y plenos o la resolución de conflictos en materia de contenidos.
Este jueves 29 los convencionales Cubillos, Hube, Álvarez y Neumann fueron los primeros en presentar su propia propuesta de reglamento -un documento de 29 páginas- que establece la prohibición de modificar los ya quórums definidos ( el de 2/3 para aprobar preceptos constitucionales) y propone siete comisiones permanentes para trabajar la nueva Carta Magna: una de Principios, otra de Derechos y Deberes, de Gobierno e Instituciones; de Forma de Estado, de Ética, de Descentralización y Sociedad Civil; una de Técnica Constitucional; de Participación Ciudadana y, una última de Régimen Interno y Presupuesto.
La Comisión de Reglamento ya lleva dos semanas trabajando y varias de las sesiones no han sido fáciles. Sin embargo, entre sus integrantes apuestan por el optimismo, esperan que los ripios hasta ahora sean solo parte del proceso de instalación e incluso, esperan en la oposición que Cubillos mantenga su perfil más duro solo en sus redes sociales y ante las cámaras.
En la derecha confiesan que las cartas políticas que se está jugando la UDI en la Convención no son compartidas por todos los constituyentes de Chile Vamos, especialmente los de RN. En el sector confiesan que ya se han ido decantando posiciones, que ya n se actúa como un bloque hegemónico como fue el día de la instalación y la votación para presidente y vicepresidente de la CC.
Lo que pasó esta semana es una prueba de la fisura que se ha instalado entre los convencionales de Chile Vamos. Se dividieron en los patrocinios para las vicepresidencias adjuntas y RN apoyó a una candidata de Independientes No Neutrales y a un independiente pro PPD, en vez de la opción de Álvarez, en un claro gesto de molestia por la imposición de la UDI de que el cupo era para el abogado gremialista argumentando derecho propio por poseer 20 de los 37, y el veto a la candidata RN, Paulina Veloso.
En la derecha reconocieron que el episodio fue solo el fiel reflejo de la realidad de la relación que ha tenido la UDI y RN estos años y que el actuar gremialista de imponer cosas, solo hará que se acrecienten las divisiones internas a medida que se avance en el debate. Eso, porque no hay que olvidar que las diferencias pasan también porque una parte de la derecha sí apoyó la opción del Apruebo y entendió la necesidad de establecer una nueva Constitución, mientras que el ala dura se resiste a los cambios. “RN va a tener que buscar las materias y los espacios para desmarcarse, tiene que ser inteligente y hacer que sus votos tengan un valor para marcar la diferencia. Es un camino difícil, pero esa es la posición que debe jugar de ahora en adelante”, confesaron en el partido.





