Esta semana el Consejo Constitucional está abocado al 100% al proceso de audiencias públicas. Entre este lunes 3 y el viernes 7 de julio los consejeros escucharán unas 200 exposiciones, que han sido repartidas en las cuatro comisiones temáticas -Derechos, Sistema Político, Función Jurisdiccional y Principios- y agrupadas cada día por temas, que abarcan un amplio abanico de temas, que por ejemplo van desde la descentralización, las atribuciones de la fiscalía, el medio ambiente, la salud, la educación hasta los derechos sexuales y los gobiernos locales.
Una instancia que permite a personas y organizaciones civiles exponer sus puntos de vista sobre el ante proyecto de Constitución que elaboró la Comisión de Expertos, y sobre el cual debe trabajar el actual Consejo Constitucional. Ya entre el viernes 30 y el sábado 1 de julio se desarrolló la primera etapa, donde se efectuaron cerca de mil audiencias públicas a lo largo del país, en colaboración con 40 universidades, en 75 sedes diferentes, un proceso del cual quedó registro completo, que será sistematizado y entregado a los consejeros el 21 de julio.
La jefa de la carrera de Ciencia Política de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, Claudia Heiss, tiene a cargo -junto al académico de la UC, Cristóbal Tello- la coordinación del proceso completo de audiencias públicas. En conversación con www.alertaley.cl hizo un balance de este trabajo como también del impacto que espera tengan a futuro en el mejoramiento de los canales de participación en el sistema político.
Heiss puso el acento en la relevancia que tiene que estos procesos de participación cuenten con una organización, los recursos necesarios, un diseño e implementación técnica para que sea oportuna y tenga una injerencia efectiva en el proceso de toma de decisiones. Puntualmente sobre las audiencias destacó que “la gran ventaja de este sistema es que nadie se quedó sin presentarse y todas las voces tienen el mismo peso”.
-¿Cómo evalúa la primera parte de las audiencias, las jornadas del viernes y sábado?
-La verdad es que desde la parte de la repercusión mediática hubo menos, porque todo estuvo muy marcado por el contexto político actual. Pero desde el punto de vista del mecanismo mismo, fue una experiencia muy muy interesante, muy estimulante, provechosa, porque estuvimos en red con 75 sedes de 40 universidades en todo Chile, con una movilización ciudadana muy notable. Solo el sábado hubo más de 650 audiencias públicas en todo el país, personas que se movilizaron para hacer llegar su opinión sobre el ante proyecto al Consejo. La mayoría de las audiencias fueron muy bien preparadas, fue muy notable también la forma en que la ciudadanía entendió en que consistía el mecanismo y buscó incidir en la propuesta, no hablando solamente de los sentimientos o denuncias, sino que en su gran mayoría fueron espacios de participación muy atingentes al debate constitucional.
Hubo una increíble disposición de las universidades que abrieron sus puertas en todo el país a la escucha, además que estuvimos coordinados, en un esfuerzo logístico enorme para poder subir los videos a la plataforma de la secretaría de participación, para poder registrar apropiadamente para que sirva después para la sistematización, fue un despliegue muy novedoso, inédito, que abre quizás perspectivas de participación ciudadana futura en otros espacios de decisión política.
-Según la página de participación dice que hay 846 audiencias ya realizadas, pero a las universidades les correspondían 1.600. ¿Cómo y cuándo se canalizan las que quedaron pendientes?
-De las que no se han realizado, algunas pocas fueron por problemas prácticos, gente que no pudo llegar por alguna contingencia. Esas personas se contactaron y lo que hicimos fue derivarlos a audiencias remotas, que se van a hacer esta semana. Pero la mayoría de la gente que no llegó fue porque no quiso presentarse. Algunas solicitudes de audiencia no eran serias y nosotros no hicimos un control de admisibilidad de las solicitudes, sino que cualquier persona que se inscribió en el sitio web la aceptamos, aunque dijera que quería hablar del Ratón Mickey. Entonces, en varios casos nunca hubo la intención real de participar y eso pasa siempre en los procesos que son tan abiertos.
El viernes tuvimos una baja cercana al 50% de las audiencias inscritas, llegó más o menos la mitad. El sábado llegó 2/3 más o menos de las audiencias inscritas, pero en todo proceso de este tipo es esperable que no toda la gente que solicita audiencia se presente. Además, hay casos de organizaciones que presentaron muchas solicitudes distintas y al final decidieron participar en una.
-Esta semana se realizan las 200 audiencias ante el Consejo. ¿Cuál es el beneficio de haberlas separado en dos grupos con las universidades?
-Lo ideal hubiera sido que todos expusieran ante el Consejo, ese es el objetivo de la gente. Pero la ventaja de haber separado en dos es que nos ha permitido escuchar a toda la gente que se inscribió para participar, y eso fue un aprendizaje del proceso anterior en el que menos de un 10% de las personas pudo presentarse ante la Convención, mucha gente quedó molesta porque no pudo ser escuchada.
Entonces, a pesar del inconveniente que tiene no presentarse directamente ante el Consejo, la gran ventaja de este sistema es que todas las voces tienen el mismo peso, la gente que presenta ante el Consejo y ante las universidades, los audios de las audiencias sistematizadas van todas de la misma forma, todos los videos quedan disponibles en la misma plataforma y la sistematización que estamos iniciando es idéntica. Van a tener el mismo peso en el informe final.
-¿Esa es la gran diferencia entre este proceso de audiencias públicas y el que se hizo para la Convención o hay otras relevantes?
-La diferencia más importante no tiene que ver con la organización, sino con el contexto político en el que se da la participación, pero viéndolo específicamente desde los mecanismos, este proceso obedece a un aprendizaje de los dos anteriores. Esta secretaría aprovechó los aprendizajes del proceso de Bachelet, de los Encuentros Locales Autoconvocados (ELA) y los cabildos, como del proceso anterior, donde hubo un tremendo esfuerzo de la gente, que hay que valorar, pero no fueron capaces de dar abasto.
Creo que el gran aprendizaje es que la participación ciudadana requiere organización, recursos, diseño y una implementación técnica para que sea oportuna, para que sea fidedigna.
-Se ha dicho que las audiencias públicas son un despliegue democrático, ¿por qué?
-Porque da una señal a la ciudadanía que las decisiones políticas no se toman solamente en el órgano representativo, y que este puede tener un vínculo permanente con la ciudadanía. Ya hemos visto con los vaivenes electorales que hemos tenido los últimos años que la representación política no agota la participación ciudadana, las opiniones ciudadanas. La democracia representativa es algo complejo y la participación, en los cuatro mecanismos que hemos puesto a disposición, es una manera de establecer un nexo entre el órgano representativo y la esfera pública, que está discutiendo y participando.
Lo peor que le puede pasar a una decisión tan importante como la nueva Constitución, es que haya un órgano que este desconectado de la ciudadanía. Estos mecanismos ayudan a tener esa conexión que se necesita entre la sociedad civil y el órgano representativo.
-¿El instrumento de las audiencias públicas debería ser usado permanentemente y mejor en el sistema político?
Creo que sí. Tenemos mecanismos de participación en nuestro sistema democrático, que son audiencias que se dan ante el órgano legislativo, son un mecanismo permanente de la democracia, sin embargo, la capacidad que tienen las comisiones es súper limitada y también la incidencia no es demasiado amplia. La democracia chilena tiene que plantearse cómo mejorar sus espacios de vinculación con la ciudadanía, la diversidad de voces y la incidencia en las decisiones políticas. Estos mecanismos de participación son una invitación a repensar el proceso legislativo en su conjunto, y, en general, los procesos de toma de decisiones políticas para hacerlos más diversos, más participativos.
-El 21 de julio se entrega un informe sobre participación al Consejo Constitucional. ¿Qué va a contener ese documento?
-Vamos a entregar un primer informe el 21 de julio, que ya se está elaborando, que básicamente serán las audiencias que tuvimos, se van a transcribir todas, usando inteligencia artificial. En este gran volumen de texto se van a distinguir los principales temas y qué se dijo al respecto. Ese informe se los entregan los rectores el 21 de julio al Consejo Constitucional.
Va a haber un segundo informe, de carácter más cualitativo, que se va a elaborar a partir del primer informe (junto con el repositorio de todas las audiencias) que lo realizarán académicas y académicos, 30 expertos, para que ellos entren a hilar más fino. Son una diversidad de profesores, de distintas universidades, de distintas visiones, que van a significar los principales enfoques que ven de las audiencias. Serán 30 informes, cada uno firmado. Esto nos va a permitir tener un análisis más fino de los contenidos de las audiencias.
-¿Cómo este esfuerzo de participación finalmente tendrá injerencia en el texto constitucional final? ¿Hay señales concretas desde el Consejo al respecto?
Ese es un tema complejo. En el proceso anterior, por ejemplo, a veces la participación ciudadana se dio en momentos en que la negociación sobre los temas ya estaba cerrada, la norma ya se había aprobado, por lo tanto, ya no había espacio para una modificación. Ese es uno de los aprendizajes, que la participación ciudadana se produzca muy al inicio del proceso, y eso nos llevó a concentrar en dos días las audiencias en todo Chile, y en una semana las que son ante el Consejo, para que se pueda incidir en el debate.
Ahora, cómo va a incidir en el texto constitucional va a depender del juicio político de los consejeros y consejeras, ellos son libres efectivamente de no considerar la opinión ciudadana. Sin embargo, en un sistema democrático lo que ocurre en un proceso de deliberación pública como el que se va a dar en el Consejo Constitucional, es una discusión política que usa argumentos de bien público y en esos la legitimidad ciudadana es clave. Por lo tanto, me parecería muy sorprendente que los consejeros fueran inmunes a la participación ciudadana, si es que es muy contundente respecto de algún tema.
Si el algún punto se detecta un gran consenso nacional, creo que políticamente para el Consejo Constitucional sería muy difícil desoír la voz ciudadana al respecto, sería un golpe a la legitimidad de la decisión política.
-Reiterativamente las encuestas arrojan un muy bajo respaldo o aprobación a este segundo proceso constitucional ¿La gente lo ve muy ajeno, elitista o es solo agotamiento electoral?
-El bajo apoyo tiene que ver, por un lado, con el cansancio electoral, hemos tenido una situación de mucha inestabilidad y de mucha intensidad política en los últimos años desde el estallido social, y muchas elecciones en solo dos años. Hay un cansancio con esta búsqueda de una solución constitucional, que tiene que ver con algunos espacios de mucha expectativa como ese casi 80% que se manifestó en el plebiscito de entrada (25 de octubre 2020), creo que no ha visto satisfecha su demanda de nueva Constitución en los eventos posteriores, con el fracaso de la Convención pasada, en la forma en que se ha llevado a cabo este proceso, que es percibido como más cerrado, elitista, con menos canales de vinculación social. Todo eso contribuye a la desafección. También está el contexto de seguridad pública, de inseguridad económica, hacen que las prioridades de la gente estén en otras partes.
Pero a pesar de ese contexto, es valorable la cantidad de gente que se sumó a estos espacios y es una señal que incluso en este contexto tan adverso, la gente tiene opinión y quiere darla. Es un deber del sistema político abrir los espacios de escucha para esas opiniones.
Los medios de comunicación no cubrieron mucho las audiencias públicas, sin embargo, había cientos de personas desplegadas en todo el país, para llegar a dar su opinión. Ahí hay un capital de un deseo de participar que es un deber del sistema político recoger.
-Las audiencias fueron uno de mecanismos con mejor recepción y más exitoso para este segundo proceso constitucional. ¿A qué lo atribuye?
-Porque la audiencia es realmente un espacio de escucha, es menos controlado. Hay una desconfianza a los espacios de participación ciudadana de que se utilice como una herramienta de manipulación, de salvar imagen. Las audiencias son un espacio donde las personas deciden lo que dicen, es más democrático, todos tienen la misma cantidad de tiempo, la misma posibilidad de haber sido sorteados para exponer ante el Consejo. Aquí no hay ninguna intervención, entró cualquiera que quiso dar su opinión y van a quedar registradas para la posterioridad.
Este no es solo un esfuerzo de escucha del Consejo Constitucional, sino del sistema político a la ciudadanía y muestra una mayor necesidad de canales organizados, institucionalizados que legitimen los espacios para dar a conocer la voz de la ciudadanía.





