Fue el primer alcalde mapuche electo en la historia del país, fue reelegido por cinco períodos para dirigir la comuna de Tirúa y hoy, tiene uno de los 17 escaños reservados en la Convención Constitucional. Adolfo Millabur es independiente y líder del Movimiento Identidad Territorial Lafkenche, que defiende la autonomía del pueblo mapuche, la recuperación de territorios y el borde costero.
Junto a los otros seis constituyentes del pueblo mapuche, esta semana firmó y presentó ante la Comisión de Ética un requerimiento en contra de sus pares de derecha, Arturo Zúñiga, Ruth Hurtado, Teresa Marinovic y Katherine Montealegre, por declaraciones racistas, discriminatorias y violentas en el marco del trabajo de la Convención Constitucional. En conversación con alertaley.cl, Millabur habló de este tema, de las relaciones en la CC, del punto de no retorno que se ha marcado en la participación de los pueblos originarios en el escenario político nacional y de la consulta indígena.
–¿Qué aspiran en términos concretos con el requerimiento ante la Comisión de Ética?
-Nosotros no vamos a dejar pasar ese tipo de hechos que se han venido desarrollando desde el primer día de la Convención. Si bien es cierto no habíamos reaccionado, porque no había un instrumento interno a quien recurrir, hoy ya está la Comisión de Ética, hay un reglamento de ética que está aprobado transitoriamente, que es el de la Cámara de Diputados que se aplicará hasta que salga el definitivo nuestro. Es una señal clara que no nos vamos a dejar atropellar, porque representamos un pueblo y, en ese sentido, cualquiera que agreda a un mapuche en su condición de convencional, reaccionaremos de la misma manera. Es de público conocimiento cómo se ha llevado la relación con el pueblo mapuche, especialmente desde ese sector de la UDI con sus personajes que tienen acá en la Convención.
–¿Cree que ese discurso de ese grupo de convencionales de derecha responde a un tema ideológico/racista o es una mera estrategia para hablarle a un electorado puntual?
-Todos sabemos que ese sector político no tenía intención, no quería que se produjera el debate de la nueva Constitución y ellos tienen varios objetivos. Primero, hablarle a su sector, segundo, de paso, desvirtuar el sentido de la discusión interna que estamos dando como Convención y utilizan -en este caso como instrumento- golpear a los mapuche para hacerse escuchar, para desprestigiar la discusión interna. Cumplen varios objetivos.
-A diferencia de ellos, la semana pasada otros 15 convencionales de Chile Vamos dieron a conocer una carta pública a los convencionales de escaños reservados en la que hicieron una auto crítica y comprometieron su voluntad política para un nuevo entendimiento. ¿Cómo interpretó esa carta y qué se puede esperar de ahí en adelante con ese sector de la derecha, especialmente en materia de plurinacionalidad?
-Ese tipo de manifestaciones públicas -en mi trayectoria política y nosotros como pueblo- hemos conocido varias, en distintas etapas de nuestra historia. En los últimos 50 años siempre han manifestado voluntad de diálogo desde el poder, desde las reglas que ellos quieren establecer y nosotros lo valoramos en ese contexto. Por ahora, es una señal de disposición, pero se verá en lo concreto cuando comencemos a discutir el contenido de la nueva Constitución. Y esa disposición de diálogo, vamos a ver si están dispuestos a entender lo que nosotros estamos planteando y aceptarlo. Recién ahí se hará realidad esa manifestación de voluntad que expresaron 15 convencionales.
Mientras tanto, sucedió un incidente en Tirúa y ahí uno de los quince que firmaron no dudó en relacionar la causa mapuche con ese hecho grave de violencia, donde hubo dos personas fallecidas. Eso demuestra que es bastante frágil la manifestación de voluntad, porque relacionar un hecho de violencia, muy repudiable y lamentable, que no tiene nada que ver con los mapuche, significa que no están entendiendo bien su ofrecimiento o no lo están haciendo de manera genuina.
-¿Cree que esa carta fue más una estrategia para separar aguas dentro de la propia derecha que un cambio real en la manera de relacionarse con los PP.OO?
-Claramente que un objetivo es separar aguas, de que no es la forma de relacionarse con los pueblos originarios, porque ellos van perdiendo más credibilidad de la que tienen, porque golpear a los mapuche no se si será rentable para ellos. Pero sí para nosotros es inaceptable que ellos estén utilizando la causa mapuche para, de manera muy mezquina, hacerse notar para sus propios fines.
-Estas semanas son claves para la definición del reglamento permanente de la Convención. ¿Cuáles son los aspectos centrales que considera ya se han logrado en lo que va de la discusión?
-De lo que se conoce, hay cuestiones importantes. Las seis comisiones temáticas más una de armonización, de una u otra manera dan señales de cómo se van a abordar los grandes temas de Chile. Y en esas comisiones, lo que tenemos claro es que el tema de la paridad está instalado, el de la plurinacionalidad siempre en su composición, el tema de la territorialidad -lo que significa la participación activa de las regiones- son los grandes temas que yo creo, marcan la forma cómo se va a ir componiendo los integrantes de estas comisiones. Son buenas señales.
-Hay un tema que está en el horizonte. Junto con el plebiscito de salida para aprobar la nueva Constitución, está la consulta indígena para cumplir con el convenio 169 ¿Cómo avanza ese tema?
-Hay dos posibilidades. Es autonomía de cada pueblo, que somos diez, resolver si se consulta o no algunas materias. No todas las materias seguramente van a ser consultadas, pero eso tenemos que resolverlo y eso es un punto que todavía no está claro en la Comisión de Participación y Consulta Indígena. Nosotros, los mapuche, lo que hemos discutido es que vamos a privilegiar una participación masiva y activa en función de lo que es la declaración de las Naciones Unidas, más allá del 169, porque sabemos por experiencia la dificultad que tiene de acuerdo a cómo está regulado en Chile. Lo que más importa es que haya una alta participación, haciendo uso de nuestras costumbres y formas de llevar la participación. Habrá temas que tendremos que resolver, todavía no esta muy claro cuales temas van a ser consultados, pero sí tenemos decidido como mapuche de que la principal tarea va a ser masiva y activa participación en función de costumbres.
-¿Eso lo va a tratar esta semana la Comisión de Participación y Consulta Indígena o lo tiene que zanjar en el mediano plazo?
-Los temas que se van a consultar, si es que se consultan, será en el mediano plazo, a medida que se vayan discutiendo los contenidos de la nueva Constitución en las comisiones. Eso va a ir en dos líneas, la primera es participación sí o sí de todos los pueblos originarios y la segunda es que cada pueblo debiera resolver qué materias se le tiene que consultar o no en cuanto al contenido que se vaya discutiendo sobre la Constitución. En lo que estamos coincidentes todos de que habrá una exigencia de participación a la usanza de usos y costumbres de los pueblos originarios. Nosotros no vamos a promover cabildos, por ejemplo, vamos a promover Tragün, otros conceptos de reunión y otras formas de resolver.
-¿Hay una coordinación entre todos los convencionales de escaños reservados, un concepto de trabajo similar a las bancadas o actúan según el criterio de cada pueblos?
-Las dos cosas. Tenemos una coordinación, que nos reunimos semanalmente, de manera formal, donde nos ponemos de acuerdo en los temas generales para ir como colectivo, juntos los diez pueblos. Al mismo tiempo, entiendo yo que respecto a nosotros los mapuche, nos juntamos internamente, pero privilegiamos la reunión general del colectivo de los 17 escaños.
-¿Considera que a raíz de la participación en la Convención y del rol que están jugando los convencionales de escaños reservados, hay un punto de no retorno en la forma que se hace política en este país?
-Tengo la convicción de que hay un paso sin retorno respecto a que las formas de relacionarnos políticamente, en cuanto a compartir y distribuir el poder, debiera ir progresivamente dándole cabida a los distintos pueblos que cohabitamos el territorio de Chile. Y eso significa que tenemos que aprender a construir mecanismos y eso en la Constitución, va a ser un desafío de que quede garantizada, por cierto, la paridad de género y la participación activa en todos los espacios de poder de las primeras naciones, como siempre debió haber ocurrido. Es un paso hacia adelante sin retorno.
-¿O sea que independiente de tipo de Congreso que se defina en la nueva Constitución, sí o sí tienen que consagrarse escaños reservados por ejemplo?
-Es uno de los temas que se va a discutir y espero que así sea. No solamente en el Parlamento, sino que también en el Ejecutivo, en los poderes regionales, en los poderes locales, en los espacios donde haya todo lo que son los órganos colegiados, debiera tener participación y presencia activa de las primeras naciones.





