¿Qué te ha parecido, hasta ahora, la Convención Constitucional? Para ti, ¿cumple con las expectativas que la gente tenía?
Creo que la Convención ha cumplido bastante bien con las expectativas de la ciudadanía; ha hecho un trabajo de hormiga, pues hay que recordar que cuando comenzaron no tenían nada, y cuando digo nada, recuerdo las palabras de Elisa Loncon y de Jaime Bassa sobre que no tenían ni papel higiénico, ni basureros, ni Internet. Así que en un mes han avanzado mucho, ya tienen comisiones, están en terreno… y que han avanzado mucho más en un mes que muchas cosas que están en el Senado y que llevan descansando muchos años, así que me parece una crítica muy dura decir que no han hecho nada, incluso miope.
La encuesta Criteria muestra que hay una desaprobación mayor a la aprobación a la Convención. ¿Qué explicación le das a esto?
Siento que en esto hay dos responsabilidades. La primera, de los medios de comunicación tradicionales, y, la otra, de nosotros como ciudadanos. De los medios tradicionales porque siento que se han dedicado más a cubrir polémicas puntuales, que uno podría denominar como “política farándula”, como las peleas de Teresa Marinovic contra la machi Francisca Linconao o cuando reclama porque alguien habla en mapudungún… todos eventos puntuales que no tienen nada que ver con el trabajo que hacen durante toda la jornada y que se puede ver al revisar el canal de la Convención, pero en los noticiarios —que es por donde se informa la mayoría de la ciudadanía— salen los eventos y la polémica pequeña y no el trabajo, las votaciones, las argumentaciones que da cada constituyente, que son mucho más importantes sobre el contenido que discuten y lo que piensa cada uno. Pero para informarse sobre eso hay medios como AlertaLey, La Neta, Convención Constitucional, Tenemos que hablar de Chile, el Observatorio Nueva Constitución, Contexto Factual, y en regiones El Biobío, Alianza del Sur, Diario Concepción, Telar y otros muchos en donde uno se puede informar, y aquí paso a la responsabilidad del ciudadano, porque si yo quiero informarme sobre la Convención y no sobre la chimuchina de la Convención, hay que ir a los medios no tradicionales.
¿Cuál es el factor que determina, a tu entender, que los medios tradicionales se queden en lo que denominas farándula política y que no vayan al fondo? ¿Qué está detrás de esa lógica?
Los medios tradicionales pertenecen, en general, a un duopolio, y es bien sabido que son medios de derecha. Y a pesar de que en la Convención la derecha es minoritaria, tiene el poder económico, el poder de las comunicaciones, y creo que la televisión —y otra vez puedo sonar injusta— no hace mucho periodismo de investigación, hace periodismo de actualidad política y no investiga mucho más allá. El periodismo de investigación uno lo encuentra en los libros, en los medios que nombré antes, donde hay un análisis. La televisión funciona a través del rating y de la publicidad, a lo que se suma que esos medios van a cubrir a sus propios constituyentes, que son quienes los representan…
En el fondo, lo que dices es que hay un interés económico y un temor que los lleva a salir a quitarle piso a la Convención…
Sin duda. Como dice el dicho, “no tengo ninguna prueba pero no tengo ninguna duda”… aunque sí hay pruebas, hemos visto titulares que nos llevan a preguntarnos de dónde sale eso; titulares que llegan a ser poco éticos, como ayer en La Tercera, que en la misma página, de la sección nacional, traía información sobre Afganistán y sobre la lista parlamentaria del Partido Comunista y el Frente Amplio, creando realidades que no son ciertas pero que cuando la gente las lee puede engañarse fácilmente porque desconoce quiénes son los dueños de esos medios, medios que creo que están al debe. Y eso ha llevado a que haya gente que se está instruyendo a través de las redes y los medios digitales… Las comunicaciones se han abierto, y por eso digo que también hay una responsabilidad ciudadana de querer o no informarse.
En relación a lo mismo, si uno mira las redes sociales puede ver que hay una campaña evidente de promover el rechazo en el plebiscito de salida, aún antes de conocer el texto constitucional, que da la sensación de que es una campaña organizada, pues hay evidencia de coordinación, de que alguien lo está pagando, ¿cómo lo ves tú?
Esos TT son creados igual como el que se creó con la destitución de la presidenta Loncon y no son representativos. De hecho, la Fundación Interpreta demostró que la cuenta desde donde nació el TT tenía un puntaje de 4.5 de 5 de ser un bot. Del mismo modo, veo el TT del rechazo de salida, donde se está exhortando rechazar algo que ni siquiera está escrito. Ahí obviamente hay una obstrucción para la escritura de la nueva Constitución y en la Convención Constitucional
Se aprecia una crítica, también en sectores no tan de derecha, como algunos columnistas más moderados, que dicen que la gente más de izquierda dentro de la Convención —la Lista del Pueblo y, a veces, hasta la propia Mesa Directiva— está más en la línea de “cobrar factura” que avanzar en la redacción de la Constitución, con temas como el de los presos de la revuelta o de armar una Comisión de Derechos Humanos ¿Lo ves así o crees que es una crítica que no tiene sentido?
La Convención y la posibilidad de escribir una nueva Constitución en democracia se dan gracias a la revuelta de octubre de 2019. Si el pueblo no se hubiese parado en esa revuelta hoy ni siquiera estaríamos hablando de una nueva Carta Magna, por lo que creo que esos temas que señalas son la base para poder seguir avanzando. Y yendo a la pregunta, yo creo que esos son temas competentes para la Convención, sobre todo porque esos 155 convencionales son quizás el Chile más representativo dentro de un organismo público, más que la Cámara de Diputados o el Senado, pues es el Chile que tiene un poco de la Lista del Pueblo, que tiene gente independiente, que tiene gente de la élite, que tiene gente de clase media… Entonces, me parece que es correcto que se pongan bases para poder discutir y es justo que se hable de los presos de la revuelta y de los derechos humanos, porque para poder avanzar hacia el futuro hay que mirar el pasado y si uno no lo hace se va a sentar sobre bases que son falsas o equívocas.
De acuerdo a lo que ha reporteado Alertaley.cl, en septiembre estaría listo el reglamento. Si eso es así, en octubre se iniciaría el tratamiento de los temas de fondo, como los derechos sociales y políticos, régimen político, bases generales de la nación, etc. Y eso coincidirá con el período más álgido de la campaña presidencial, y más aún si hay segunda vuelta… ¿Cómo ves ese traslape? ¿Qué efectos políticos y comunicacionales puede generar? ¿Genera algún riesgo para las candidaturas presidenciales o no influirá e irán por caminos paralelos?
Ya se han topado en los debates de las primarias presidenciales así que con mayor razón lo harán cuando estén todos los candidatos presidenciales definidos, y es casi inevitable que lo hagan, pues aunque la Convención debe ponerse a trabajar y tiene poco tiempo para hacerlo —nueve meses más tres de prórroga—, y es mucho trabajo y deben enforcarse, es inevitable que se toquen. Por ejemplo, el tema de Arancibia, que aunque no me gustaría tocarlo, se ha hecho un tema y se le ha preguntado a los candidatos, y Sichel ha dado su opinión, Boric ha dado su opinión… es decir, siempre, lo que pasa al interior o fuera de la Convención, salpica, hay un feedback que está más unido que lo que uno quisiera y que, además, tiene mucha correlación, pues todo lo que está pasando es política, así que los postulantes al sillón presidencial van a tener que estar preparados y ser capaces de responder las preguntas, porque, finalmente —y espero que sea así—, ellos van a tener que gobernar con esa nueva Constitución.
Respecto al tema de Arancibia —en donde ya se llegó a un acuerdo, que es que continuará en la Comisión, pero no participará de las audiencias pues estará en una subcomisión que trabajará sobre el marco teórico—, cuestión en el que el expresidente Lagos manifestó su desacuerdo con que se le vetara, hay quienes creen que esto genera un precedente para cuando se deban discutir temas de fondo y les preocupa que se pueda invalidar la presencia de representantes de Chile Vamos. ¿cómo debiera resolver la Convención estos asuntos complejos, con presiones desde todos lados?
El tema de Arancibia es muy complejo, pues siento que, por una parte, si uno lo saca de la comisión, sería en contra de derechos humanos, como la libertad de expresión o de información, o la libertad de participación, pues él es un convencional elegido democráticamente que tiene derecho a estar en la Convención. Pero, por otro lado, me parece, su presencia en la Comisión de Derechos Humanos fue una provocación de la derecha. Y él eligió estar en esa comisión, y creo que hay que preguntarse por qué, y siento que lo hicieron a propósito, sabiendo que su presencia hace que las víctimas de violencia de lesa humanidad puedan ser revictimizadas. La Convención tiene que protegerlas y la manera de hacerlo es dándoles un espacio en el que ellas se sientan seguras.
¿Cuál crees que debiera ser la estrategia comunicacional de la Mesa de la Convención? Pensando, por ejemplo, en cuando se toquen los derechos de propiedad, que para mucha gente son más importantes que los derechos de Arancibia.
Aunque he sido muy dura con los medios abiertos tradicionales, creo que, sin duda, van a tener que ocupar la televisión, acudir a entrevistas allí, explicando qué se ha hecho y cómo han avanzado, y también a la radio. Y, luego, le daría entrevistas exclusivas a los medios digitales que están trabajando y siguiendo a la Convención, aprovechando estos espacios. Y ya hay varios convencionales que tienen un gran trabajo comunicacional en las redes sociales, y las redes sociales pegan mucho, pues es el espacio público donde se da la discusión. Elisa Loncon, como el vicepresidente, Jaime Bassa, tienen que trabajar a través de las redes sociales y de los medios digitales que nombré anteriormente, que, creo, son los que más espacio les van a dar y donde la gente se va a poder informar a cabalidad y sin sesgos.
Después de la entrega del reglamento para la discusión de la Convención, ¿dónde crees tú que estará lo más polémico? Algunos dicen que en el quorum de dos tercios, otros que en la hoja en blanco, otros que en el tema de las audiencias… ¿Qué peso le das tú a cada uno de esos temas y a qué temas uno le debiera poner atención?
Creo que hay que poner atención a todos esos temas que nombraste, y en otros como derechos humanos, participación y pueblos originarios, que están pidiendo restitución de sus tierras desde el Biobío hacia el sur, y ese tema será álgido. Ya lo es, y estará aún más abierto. El tema de los dos tercios también me parece muy interesante y más todavía porque nadie tiene un tercio, nadie lo obtuvo… todos apostaban a que la derecha lo iba a tener porque había ido ordenada a la votación, pero no lo obtuvo. Hay que ponerle atención, pues se tendrá que ver cómo convergen los acuerdos políticos dentro de la Convención, quiénes se junta con quiénes, quiénes votan con quiénes y cómo se rearman los bloques.
Hay un bloque, conformado por el Partido Socialista, el Frente Amplio y un sector de los pueblos originarios, que se ha convertido en el eje de la Convención, pero no tiene una mayoría sustancial para conseguir los cambios, por lo que va a requerir votos de aquí y de allá… ¿Coincides con esa visión?
Coincido, y por eso digo que es muy interesante que nadie cuente con dos tercios, porque los va a forzar, sin duda, a crear nuevas convergencias en sus acuerdos, y a ceder, y habrá que ver cuánto está dispuesto a ceder cada sector. Y a deliberar abiertamente, lo que me parece positivo, pues si en democracia no hay disenso y no hay deliberación, ¿dónde, en qué espacio? La democracia, de por sí, es eso; un espacio donde hay un poco de desorden, como dijo alguna vez Alejandra Matus; un espacio donde hay disenso, un espacio donde hay deliberación. Me gusta mucho que haya mucha presencia femenina, de los pueblos originarios, con voces que siempre fueron excluidas; mucha gente del pueblo, de distintas profesiones. Me parece una convergencia interesante para crear una nueva Carta Magna.





