Durante el gobierno de José Miguel Carrera, se publicó en «El Monitor Araucano» la «»Proclama de Fundación de la Biblioteca Nacional»», que inauguró formalmente esta institución.
Los miembros de la Junta de Gobierno, que por entonces regía los destinos de Chile, Francisco Antonio Pérez, Agustín Manuel Eyzaguirre y Juan Egaña fueron quienes firmaron el documento.
Una de las primeras tareas de la Biblioteca Nacional fue recoger la erogación de libros que los vecinos de Santiago y de otras ciudades comenzaron a hacer efectiva. La organización de la biblioteca quedó a cargo de Agustín Olavarrieta, Director General de la Renta de Tabacos. En la tarea de recolección de ejemplares y donativos en la capital se sumaron el senador Francisco Ruiz de Tagle, Joaquín de Larraín, José Antonio de Roxas, José María de Rozas y los reverendos fray Xavier Guzmán y fray Joaquín Xara; en provincias los encargados de estas tareas fueron los Administradores de Rentas de Tabacos.
Esta labor se vio interrumpida por los acontecimientos derivados de la derrota de Rancagua, pero fue retomada apenas Chile fue liberado del poder español. Bernardo O’Higgins ayudó a consolidar los primeros pasos de la joven biblioteca, disponiendo el traspaso de las antiguas colecciones que habían pertenecido a los jesuitas y que se encontraban en la Universidad de San Felipe. Asimismo, O’Higgins nombró director a Manuel de Salas quien, apoyado por fray Camilo Henríquez, comprometió todo su esfuerzo y voluntad para incrementar las colecciones de la naciente biblioteca.
Foto Portada:Obreros trabajando en la construcción de la Biblioteca Nacional» (Archivo Biblioteca Nacional)
MC0000554




