¿Porqué decidiste ser candidato a constituyente?
Me he especializado en política educativa, llevo 25 años en eso, y sobre todo en los trabajos de los últimos 15 años he investigado el entramado |institucional de la educación en Chile , además de los efectos del mercado en educación, la segregación, las discriminaciones, todos los problemas de inequidad que se ocasionan a partir de tener organizada la educación con un sistema de mercado.
Me tocado participar en muchas discusiones legislativas, he revisado y evaluado muchas de las políticas educacionales chilenas de los últimos 20 años. A mi como individuo no se me habría ocurrido participar. He estado en el mundo académico, pero sí he sido muy opinante en el debate público. Varias personas, sobre todo la gente de la universidad que han trabajado conmigo, me hicieron ver que podía ser un aporte por conocer un tema que a la gente le importa, que es la educación.
En la franja electoral dijiste que vas a buscar que la educación sea pública y gratuita, en todos sus niveles y que esté disponible para cualquiera, ¿Cómo lo reflejarías en una redacción de la constitución?, considerando que otros pueden decir que eso choca con el derecho de los padres y de los privados a entregar educación.
La constitución del 80 desbalanceó un equilibrio que el país había encontrado en su historia, que no es muy distinto a lo que encontraron en el siglo XIX y la mitad del siglo XX prácticamente todos los países desarrollados del mundo.
Chile tenía ese equilibrio que consiste en que el Estado inequívocamente privilegia la educación pública como su compromiso con la ciudadanía para ofrecer un espacio formativo como un derecho. Es decir, sin restricciones, sin discriminaciones, sin cobro y con una orientación ciudadana orientada al bien común.
Eso no obsta que el Estado reconozca la libertad de los privados de abrir establecimientos educacionales y ofrecer proyectos educativos alternativos.
En la constitución del 80 el Estado trata a la educación pública y privada como si fuesen equivalentes, cuando no lo son. La educación pública es un derecho de la ciudadanía y la educación privada es una opción de hacer un proyecto porque no están conformes, porque quieren desarrollar una pedagogía, un currículo o porque tienen una religión, y el Estado tiene la obligación de reconocer y darle validez a ese proyecto, pero no tiene la obligación de tratarlo igual como trata a la educación pública.
El voucher como sistema de financiamiento opera sin distinción entre el sistema publico y privado, ha operado incluso sin distinciones entre quienes tienen motivaciones educacionales y quienes tienen motivaciones económicas.
Supongamos que vas a la constituyente y tienes que debatir con personas que forman parte de esta idea de que el Estado debe tratar igual a públicos y privados. ¿crees que se pueda acordar volver al sistema educacional histórico que tenía Chile?
Yo no digo que vamos a tener un modelo finlandés de la noche a la mañana. La constitución establece los marcos de hacia donde queremos caminar. La Constitución de la dictadura nos hizo caminar en una dirección que fuimos los únicos que caminamos. La dirección del mercado como regulador de las oportunidades de aprendizaje de los niños y de las niñas y así nos fue: un sistema extraordinariamente segregado.
Con la libertad de enseñanza entendida como la libertad de la empresa se han hecho discriminaciones aberrantes con los niños y las niñas; porque los papás no están casados, porque la mamá es soltera, porque el niño es inquieto, porque la mamá no pagó el financiamiento compartido. Lo sacaban de la sala y lo encerraban en una biblioteca, porque el niño hace muchas preguntas y entonces, o le pone ritalín que lo adormece o se lo lleva a otro lado.
Es una lógica competitiva de mercado que no está hecha al servicio del derecho de los estudiantes. Está puesta al servicio del emprendimiento de las instituciones; para allá nos llevó esa Constitución. Podemos generar una lógica de cooperación en la que el Estado privilegia a la educación publica, pero apoya también a la educación privada en esta lógica complementaria y no competitiva.
Muchas de las cosas que tu describen fueron resueltas por la ley de inclusión del gobierno pasado, si una ley la resolvió la pregunta que surge es ¿para qué es necesario cambiar la constitución al menos en ese espacio? ¿qué quedó cojo?
La ley de inclusión es probablemente la ley que ha sido más ácidamente discutida en Chile en educación, probablemente superior a la ENU. Recibió los ataques de la derecha y buena parte del centro, de la Democracia Cristiana, especialmente de los sectores ligados a la Iglesia, porque ellos acusaban casi el fin de la civilización cristiana por hacer lo que estamos diciendo.
Hoy día tu dices que parece que estamos todos de acuerdo, pero yo creo que no estamos todos tan de acuerdo, porque estos sectores se opusieron virulentamente a algo que en el mundo es sentido común. Así de frágil es el acuerdo de los políticos. Llevaron la ley al TC para defender el derecho de las escuelas a discriminar a los niños, las niñas, y sus familias; lo demás son eufemismos.
El principio de no discriminación debería ser un principio rector de toda la Constitución, no solo del campo de la educación. ¡Podemos hacer del principio de no discriminación como un principio medular de las relaciones sociales, económicas y políticas en Chile!
¡Qué no vuelva a aparecer gente como Marcela Cubillos que venga a poner en duda que no queremos discriminar a niñas y niños, porque sus papás no son de la religión que a ella le gusta o porque sus papas no se casaron por la iglesia o porque su mamá es madre soltera!
Si lo establecemos como principio constitucional va a estar más sólido. En el TC se ganó casi por casualidad, fue empate y se cambió por el voto dirimente del presidente.
También en la ley de inclusión se estableció este eufemismo que se llama proyecto educativo, entonces cuando las familias postulan a través del proceso de admisión escolar las familias tienen que aceptar el proyecto de la escuela. Esa no es una relación de ciudadanía, es una relación condicionada donde las familias tienen que decir que les gusta el proyecto privado. Eso no puede valer lo mismo, que la educación pública que recibe con ojos cerrados a todo el mundo.
¿Cómo has pensado que debería quedar la redacción en la constitución? Hoy día se han hecho cambios, la ley de inclusión existe…
Es que la ley es muy frágil. El principio de la no discriminación como un principio rector de las relaciones a mi me parece muy importante. Se que hay personas que lo supeditan al interés superior que ellos consideran de la libertad económica, como derecho de propiedad sobre su escuela, sus instituciones. Es la razón que hace muy difícil avanzar.
Hay un segundo punto es el voucher, que no se cambió. Lo que el sistema hace es promover la competencia desatada de los estudiantes. Hay cerros de papers y documentación sobre esto en el mundo, ni somos mejores, ni somos más eficientes, ni somos más equitativos. No es una cuestión ni siquiera ideológica; lo ideológico fue ese sueño de Milton Friedman y que acá se implementó con fusiles y con sangre como un experimento con toda nuestra población sin tener evidencia alguna. A estas alturas la evidencia está muy acumulada en contra de eso: ese sistema produce segregación y produce ineficiencia, su propia bandera.
Chile gasta cada vez más en educación y la educación no mejora. La ley de inclusión regula pobremente la oferta y mantiene el sistema de voucher en las escuelas.
¿El voucher estarías por quitárselo a los privados? Finalmente, una educación publica de calidad se tiene que financiar…
El voucher es un mal mecanismo incluso cuando la educación sea completamente privada. Yo no estoy defendiendo solo la educación pública, la educación privada también hay que sacarla del mercado, porque el mercado no es un buen distribuidor del derecho a la educación.
El Estado debe tener un trato preferente con la educación publica para garantizar el derecho. Esto significa planificación, no la voluntad del alcalde, no el mercado. Podríamos probar algún tipo de financiamiento tipo concesiones, como ocurre en Estados Unidos; que no es la escuela que se abre donde se quiere, se cierra cuando se quiere y se exige el voucher como un derecho.
En materia constitucional ¿crees que debiese redactarse para establecer un cierto marco para la educación superior?
La constitución solo garantiza el derecho a la educación primaria y secundaria. Pienso que uno podría extender ese derecho, a la educación prescolar y superior. Eso no significa que sea obligatorio, es distinto que la educación primaria o secundaria, uno no va a obligar a las familias a llevar a sus niños al jardín infantil. Si un joven quiere seguir estudiando va a tener esa posibilidad.
Voy a poner el ejemplo de California, que desarrollo un sistema de educación público con una promesa: todos los jóvenes tienen derecho a la educación pos secundaria; claro no todos tienen derecho a ir a la Universidad de California en Los Ángeles o Davis, hay otras alternativas.
Chile está en condiciones de garantizarle a todos los jóvenes que no son de la clase alta la educación superior, Eso podríamos garantizarlo como una oportunidad a lo largo de la vida, como un derecho extendido y que en educación superior es una oferta pública gratuita.
Cuando la presidenta Bachelet quiso hacer gratuidad, lo primero y más obvio fue hacer gratis solo a las Universidades del Estado y no se pudo, ¿Por qué? Porque en Chile no se puede usar a sus instituciones para garantizar un derecho a educación a sus ciudadanos, pues los privados exigen que a ellos también les repartan de la torta.
Un modelo bueno para ti en educación superiores es el californiano que privilegia educación pública de diverso tipo, pero en EEUU hay otros estados con sistemas mixtos que funcionan bien.
En Chile tenemos esta cuestión maniquea de que si tu dices que quieres fortalecer la educación pública parece que lo que están escuchando las fuerzas conservadoras es que tu quieres destruir la educación privada, absurdo. Lo que ocurre es que, si uno fortalece la educación pública uno les sube la vara a los privados y ya no cualquier institución privada puede entrar a vender segregación o a vender humo o a estafar a los jóvenes con carreras que no tienen calidad ni oportunidades en el mercado de trabajo.
Eso no quiere decir que no podamos tener educación de calidad privada, yo estudié en la Universidad de Harvard que es privada, pero es el paradigma de la institución sin fines de lucro, que está orientada por el bien público. A nadie se le ocurriría pensar que MIT o Cambridge son negocios, que detrás hay un empresario, hay un Bill Gates haciendo dinero y por eso es por lo que los mejores científicos y premios del mundo estudian ahí. Esa distorsión neoliberal tenemos que eliminar de raíz, y eso es en la Constitución.
Como constituyente te va a tocar debatir sobre otros temas además de educación, partamos por el régimen político, en qué partido estas: ¿mantener el presidencialista, semi presidencialista o parlamentario y porqué?
Me he comprometido a estudiar y conocer cuales son las opciones que más van a beneficiar a las mayorías parte de la ciudadanía y no a la elite en cualquiera de estos aspectos.En el caso del régimen político el hiperpresidencialismo que Chile tiene es una cuestión que hay que corregir y balancear más hacia los representantes más directos de la ciudadanía y que expresan esa diversidad; y equilibrarlo con el Congreso. Es una discusión sobre los equilibrios del poder.
Lo mismo ocurre con las regiones, la regionalización forma parte de la idea de que el poder no puede estar centralizado solo en Santiago. En mi distrito ocurre lo mismo. Siendo San Antonio el primer puerto de Chile, el más importante, el que sufre todo el gasto o efectos no deseados de eso, no recibe los beneficios.
Yo camino por mi barrio y todavía veo escombros del terremoto. No del 2010, sino de 1985, ese es el nivel de abandono del puerto más importante de Chile.
¿Cómo te imaginas la redacción, de ese más poder para las regiones?
Ni siquiera en mi campo de especialidad he querido redactar exactamente con comillas lo que sería el articulado de la nueva Constitución. No he querido decirlo por que el espacio de la convención es un espacio de diálogo en que lo importante son los principios y las ideas, hacia donde vamos. Yo quiero una nueva Constitución, pero escucho a personas de otras listas que parece están muy cómodos con pasar a computador lo que escribieron a maquina en el 80.
Finalmente, ¿cómo has vivido la campaña?, ¿tú que no perteneces al mundo de la política?
Sobre la experiencia de la campaña, totalmente novedosa, en el sentido de pedir el voto, en el fondo estas pidiendo a las personas a que confíen en ti para tu ser un canal que represente sus ideas, sus intereses, sus inquietudes.
Conversar con las personas, conocer a los vecinos y vecinas, entender el problema de la desigualdad, de las oportunidades que quieren para sus hijos e hijas, me es completamente natural, me siento muy cómodo conversando con las personas en la feria, en sus casas, es a lo que me he dedicado toda la vida y me siento muy cercano a ellos.
La gente reacciona cuando saben de mi candidatura me dicen: oiga usted es exactamente lo que uno quiere para la convención constituyente, una persona independiente, que no nació en las tres comunas del barrio alto, y que sabe de los temas.





