29 de septiembre de 1924, se publica en el Diario Oficial la Ley 4.053 que crea la Dirección del Trabajo.

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Su creación quedó definida en su Artículo 38 y establece que esta institución será la encargada de generar las instancias para mejorar las condiciones de trabajo y la situación de los obreros, fiscalizando el cumplimiento de las leyes laborales de la época y dependerá del Ministerio del Interior.

La normativa fue derogada el 28 de mayo de 1931 y refundida por el DFL-178, fecha en que el Congreso Nacional aprobó el Código del Trabajo, en el que se refundieron en un solo texto catorce leyes y decretos leyes de corte laboral. La institución encargada de cautelar su cumplimiento se llamaba, desde 1928, Inspección General del Trabajo, y dependía del Ministerio de Bienestar Social. En 1932 su dependencia sería transferida al Ministerio del Trabajo, llamándosela Dirección General del Trabajo.

Actualmente, la Dirección del Trabajo es un Servicio Público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Está sometido a la supervigilancia del Presidente de la República a través del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y se rige por su Ley Orgánica (D.F.L. Nº 2, del 30 de mayo de 1967) y el D.L. Nº 3.501 de 1981.

Hoy, su misión es contribuir a modernizar y hacer más equitativas las relaciones laborales, velando por el cumplimiento normativo, promoviendo la capacidad de autorregulación de las partes, sobre la base de la autonomía colectiva y el desarrollo de relaciones de equilibrio entre los actores del mundo del trabajo: empleadores y trabajadores.